Micromuseo - Bitácora

miércoles, 8 de abril de 2009

EL AZAR NO EXISTE: LA PROCESIÓN DEL SEÑOR DE LA JUSTICIA COINCIDE CON LA SENTENCIA EJEMPLAR A FUJIMORI


(El Señor de la Justicia sale a las calles del Centro Histórico de Lima. Martes 7 de abril de 2009. Fotografía: Sophia Durand).

Conjunciones cósmicas: las continuas dilaciones que la defensa de Fujimori obtuvo durante el juicio que se le siguió por violaciones a los derechos humanos postergaron hasta Semana Santa el dictado de una sentencia hace mucho esperada. Su lectura se dio así el martes 7 de abril, preciso día en que la imagen del Señor de La Justicia recorrió en procesión las calles del Centro Histórico de Lima aledañas a la iglesia de Santo Domingo, bajo cuya torre impresionante se ubica la capilla donde se la venera. Lo seguían en su peregrinaje la efigie dramática de la Virgen de las Penas y una feligresía de quizá un millar de fieles: lo interesante de esta devoción no está en sus números sino en sus intensidades. Y en la significación también terrena de un culto tan claramente asociado a la proverbial incertidumbre de justicia en el Perú.

Una situación que esa noche del martes pareció revertirse, aunque sea momentáneamente, en el encuentro del tiempo ritual de cánticos, oraciones y sahumerios, con el tiempo histórico de una justicia que excepcionalmente se manifestó entre nosotros en impecables términos jurídicos. Como en una reparación mística y racional
finalmente lograda para los desaparecidos y los victimados –de cualquier signo– por nuestras tantas violencias. La sentencia del 7 fue ante todo un atisbo de la posibilidad soñada de un Perú que se articula a un orden democrático de la ley y del derecho y de la justicia. De la Justicia.

Así al menos quisimos sentirlo algunos de quienes esa noche acompañamos a los fieles y a las imágenes. Micromuseo viene siguiendo las complejidades de este culto desde hace varios años. Y a principios de 2006 incluso elaboramos una modesta reinterpretación artística de su efigie, sugiriendo un emblema nacional mediante la escogencia y yuxtaposición de tres de las figurillas –diminutas y baratas– con que la devoción popular multiplica en sus casas la presencia de este Cristo pobre y poderoso. Piezas seriadas e idénticas entre sí salvo por el color del Manto de la Pasión que le sirve de indumentaria única. Fue precisamente ubicando y disponiendo dos versiones rojas y otra blanca cómo procuramos configurar una imagen dolida y a la vez mesiánica de la bandera peruana: Trinidad patria (Señor de la Justicia) es el título de la pieza.

Por cierto, durante la misa de esta semana en el círculo de fieles se comentaba que la fecha habitualmente programada para la procesión es el 5 de abril, pero el cruce circunstancial con las festividades del Domingo de Ramos obligó su desplazamiento al 7. Del aniversario luctuoso de un nefasto golpe de estado en 1992 (y de la declaración de guerra contra el Perú en 1879) al día iluminado de su reparación histórica. El azar no existe.


(Gustavo Buntinx y artífice popular anónimo. Trinidad patria [Señor de la Justicia]. 2006. Aided ready-made: cerámica pintada [artesanía religiosa contemporánea], 15 x 20 x 7 cm., aprox.).

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