Micromuseo - Bitácora

jueves, 3 de abril de 2014

SOBRE HÉROES Y TUMBAS: ESTA NOCHE, CONVERSATORIO EN LA EXPOSICIÓN DE PABLO PATRUCCO

Pablo Patrucco
San Martín 2
Carboncillo sobre tela

Este jueves 3 de abril, a las 19 horas, se llevará a cabo un  conversatorio intenso en relación a las sugerencias múltiples concentradas en Sobre héroes y tumbas, la compleja exposición de Pablo Patrucco acogida por la Sala Luis Miró Quesada Garland de la municipalidad del distrito limeño de Miraflores. El artífice se verá acompañado por el curador de la muestra, Gustavo Buntinx, pero también por David Flores-Hora, curador independiente, además de Ricardo Bedoya, notable crítico e historiador del cine peruano. Esto último en virtud del rescate que la exposición hace de Alerta en la frontera, un documental de época sobre la guerra de 1941 librada entre Ecuador y Perú, acaso la única ganada por nuestro país desde su independencia. 


Cascos abaleados de soldados ecuatorianos. 
Vista fija de la película Alerta en la frontera,  
documental comisionado por el gobierno del Perú. 1942.

La película, dirigida por el alemán Kurt Hermann y filmada en los propios escenarios del conflicto, permaneció inédita por motivaciones políticas. Su proyección continua en esta muestra ofrece un contrapunto incisivo a las complejas interpretaciones plásticas que Patrucco exhibe de monumentos heroicos y funerarios.

A continuación reproduzco el texto publicado en el catálogo respectivo.

Pablo Patrucco
San Martín1
Carboncillo sobre tela


HOMBRES DE BRONCE
(AL CARBONCILLO)

Gustavo Buntinx

Los fastos del bicentenario asolan ya América Latina, pero restan todavía casi quince (15) años de celebraciones relacionadas a una u otra de nuestras independencias parciales. Precisamente el lapso de una generación, que ve confrontadas esas solemnidades festivas con las incertidumbres de nuestras arduas transiciones presentes. Culturales y políticas. Bajo la sombra, además, del renacer cansado del caudillismo decimonónico que encarnó y naufragó todas las promesas de la vida republicana, para ahora pretender otra vez imponernos la hipertrofia retórica de sus discursos megalómanos y su monumentalidad hueca. Resistido, sin embargo, por un despertar cívico y un reflexionar nuevo para una ciudadanía plena. Sin tutelazgos.

En la intersección de esos dos vectores –el ceremonial y conmemorativo, el vital y crítico– emerge un arte pleno de cuestionamientos. Sobre el mito de la historia, penosamente sostenido sobre el mito del héroe. Y sobre el lugar del arte mismo en esa construcción, tan dudosa como necesaria. O viceversa: la propia precariedad de la narrativa nacional hizo tanto más imperiosa su sobrecompensación simbólica mediante la iconización del caudillo. A veces hasta dándole rostro canónico y ficticio a un semblante nunca registrado en vida. Y siempre aspirando a su perpetuación escultórica. De preferencia ecuestre.

Literalmente “hombres de bronce”, como alegorizaba una conocida serie televisiva peruana sobre los forjadores epopéyicos de la patria y otras “vidas ejemplares”. Es también esa materialidad la que el proyecto artístico de Pablo Patrucco confronta al confrontar la figura oficial del héroe en su monumentalización urbana. Hay una criticidad aguda inscrita en el propio gesto de llevar la majestad eterna del metal a la fragilidad temporal del trazo gráfico sobre lienzos que no conocerán siquiera al óleo (aunque luego otras telas lo harían). Atención a la energía oculta en la mera opción por el lápiz sencillo. El modesto carboncillo que sin embargo alcanza otras connotaciones heroicas en las dimensiones de la tela y en el magisterio de una destreza artística casi anacrónicamente dotada para el matiz preciso, precioso, sutil. Potenciado, además, por cierto efecto de sorpresa o astucia en el uso estratégico de escorzos y recortes. Una academia, si se quiere, insólitamente actualizada por la actualidad maltrecha de la estatuaria convencional que la inspira. Y por la inteligencia visual que en estas imágenes de imágenes condensa la pretensión realista del volumen en el plano ilusorio de las dos dimensiones.

Que nadie sea llamado a error: tras el elogio evidente de la mano en estos trabajos asoma una poderosa meditación cultural y política. Una inquietud compleja sobre el devenir comunitario congelado en la fetichización heroica. La propuesta de Patrucco trasciende el gesto desconstructivo para articular casi una melancolía. Pero el gesto esbozado no es ya de fijación en el objeto perdido sino acaso de despedida. Y de perspectiva. Lineal y atmosférica. Gráfica e histórica.

¿Dónde el heroismo de hoy, cuáles sus rasgos nuevos por configurar?

(2010)

Pablo Patrucco
Sin título (Detalle)
Óleo sobre tela

Post-data (Post-mortem)

Melancolías: hay un contrapunto esencial a esa secuencia gráfica de cuerpos enteros en los cuadros últimos que la complementan con reinterpretaciones muy pictóricas de bustos por lo general funerarios y a veces anónimos. Una exaltación de los valores técnicos antes negados del color y de la fluidez del pigmento que se diluye y derrama como un fluido corporal sobre la tela. Así trastornada: la pulsión artística responde aquí al erotismo mórbido de la pátina, ese “carácter indefinible que con el tiempo adquieren ciertas cosas”, en la primorosa cuarta definición que la Real Academia Española le concede al término.

Y nuestra congelada historia oficial reprime: es conmovedoramente sintomático cómo en el Perú los poderes y el Poder se desesperan por ocultar y contener cualquier huella de envejecimiento noble en el metal escultórico. Turbios barnices oscuros uniformizan, en todos los sentidos, todos los bronces públicos erigidos a la gloria de los prohombres (y mujeres) de la patria. Es la opacidad de nuestra historia la que se refleja en el fulgor opaco y vulgar así logrado. Una histeria, una historia reprimida hasta en su corporalidad más elemental. Una materialidad monumental que se pretende inerte, inmutable, pasiva. “Inmortal”.

Pero la negación de la muerte es también la negación de la vida. Recuperada, sin embargo, por la eyaculación corrosiva del desborde pictórico-seminal de Patrucco sobre las efigies de la memoria. Perdida.

(2014)

Pablo Patrucco
Sin título
Óleo sobre tela

jueves, 6 de marzo de 2014

ARTE CONCEPTUAL (INVOLUNTARIO) Comentario al comunicado de la Red de Conceptualismos del Sur y respuesta de los intelectuales venezolanos



Hace unos días, el blog oficial de la Red de Conceptualismos del Sur publicó ––sin firmas–– un perturbador comunicado en solidaridad con el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, donde además se identificaba con el fascismo al movimiento por la democracia en ese país. Ante el amplio desconcierto generado por esas manifestaciones, varios intentaron discernir las posiciones puntuales de los integrantes de aquel colectivo. 

Una versión persistente, de fuente seria, asegura que se trata de una declaración minoritaria sobre la que existían discrepancias profundas entre los demás integrantes de la Red. Procurando obtener algún tipo de claridad, publiqué en aquel blog un comentario muy neutro solicitando tan sólo precisiones respecto a autorías y adhesiones. En lo que tal vez debiéramos interpretar como una obra de arte conceptual (involuntario) la respuesta ––que nada respondía–– llevaba la firma de "Unknown". 

A continuación transcribo ese intercambio fantasmagórico, seguido de mi segundo comentario y la "Respuesta de los intelectuales venezolanos ante el Comunicado de Conceptualismos del Sur". Acabo de firmar ese manifiesto último, por obvias razones cívicas pero también por la lucha que en él asoma contra lo que en otros contextos he denominado la malversación simbólica, la degradación retórica del propio lenguaje y de sus sentidos. Un vaciamiento conceptual tan generalizado y nocivo en nuestra escena política. Y cultural.

Post data: ante las dificultades para encontrar algún miembro de la Red que declare abiertamente su adhesión al comunicado corporativo empiezan a circular versiones que ponen en duda su autenticidad. No tengo elementos para opinar al respecto, dado que tampoco se han hecho públicos los criterios bajo los que se ejerce una identidad colectiva, que en este caso parece espectral. ¿Es democráticamente concebible una primera persona plural que no asuma sus nombres singulares? Sus singularidades.

 
Ante la controversia provocada por este comunicado, algunos curadores e intelectuales vinculados a las últimas actividades de la Red Conceptualismos del Sur en Lima, aseguran que su redacción no representa el sentir mayoritario de los integrantes de esa asociación, sino de una fracción específica. Ayudaría mucho a la discusión alturada de ideas saber quiénes específicamente se identifican con las posiciones expresadas por el manifiesto y quiénes se declaran en disidencia. ¿Cuál es el mecanismo interno de la Red para la definición de este tipo de declaraciones?

Disculpas pido si esa justificación circulada en el Perú es equivocada: proviene de una muy seria integrante de la profesión museal, que sin embargo puede a su vez haber sido desinformada.

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Respuesta







  1. Gustavo, efectivamente te han informado mal. La Red tiene protocolos de propuesta, discusión y acuerdo en su lista interna, que son los mismos tanto para este comunicado sobre el intento de desestabilización golpista en Venezuela, como para otras declaraciones anteriores, como por ejemplo la que denunciaba el golpe institucional en Paraguay. Quienes han decidido, de la Red, desmarcarse del documento, no son precisamente una mayoría; intenta contar más de diez en una red de varias docenas de personas implicadas. Algo natural por lo demás, dado que el consenso o las decisiones por mayoría no son lo mismo que la unidad de opinión. De todas maneras, es una polémica algo ridícula cuando lo que está en juego es lo que el comunicado señala; es como mirar el dedo que señala la luna: gente inteligente como tú no debería dejarse distraer por el histerismo ambiental. Saludos.

  2. Estimado "Unknown", el anonimato de su respuesta enfatiza la pertinencia de mi preocupación.

    1. Provengo de esa escuela anticuada en la que los argumentos se exponen con nombre propio y mirándose a los ojos. Guardo estima personal e intelectual por varios de los miembros de la Red de Conceptualismos del Sur (no conozco la nómina entera) por lo que me parece tristérrimo que se vean identificados, acaso contra su voluntad, con un comunicado como el que provoca este diálogo semifantasmal (¿hay alguien de carne y hueso tras estas declaraciones y descalificaciones cuasi anónimas?).

    2. No estoy mirando al dedo que señala la luna (entiendo que su lado oscuro) sino a una mano que arroja barro. Cómo interpretar un manifiesto que hiperboliza sus términos ("facciones reaccionariarias y fascistas") para descalificar un evidente movimiento de masas por las libertades más elementales (como la de leer periódicos varios). Aspiraciones cívicas, ciudadanas, precisamente anti-fascistas, que además involucran a lo más vasto y apreciable de la escena cultural venezolana. Así lo demuestra la multitudinaria "Respuesta de los intelectuales venezolanos ante el Comunicado de Conceptualismos del Sur".

    3. Acabo de suscribir esa ponderada réplica por múltiples razones, pero en particular debido al agudo señalamiento en ella del desgaste abismal de las grandes categorías ante su instrumentalización por los poderes y el Poder.

    Lograr que las palabras y las cosas signifiquen otra vez, es, otra vez, una tarea política de radical urgencia.

    Y para ello un primer, valiente, paso, es firmar lo que se afirma.

    Gustavo Buntinx


    RESPUESTA DE LOS INTELECTUALES VENEZOLANOS 
    ANTE EL COMUNICADO DE CONCEPTUALISMOS DEL SUR


    Los intelectuales venezolanos, artistas, escritores, universitarios abajo firmantes rechazamos de la manera más contundente el Comunicado de Conceptualismos del Sur sobre la situación venezolana y denunciamos los términos propagandísticos de sus argumentos. 

    La situación venezolana trasciende cualquier dimensión partisana de carácter político-ideológico, simbólico e imaginario, institucional y mediático. Es una crisis real que afecta a todos las personas que habitan el país, y que se expone en el hecho irrefutable de que Venezuela padece en este momento la mayor inflación del planeta, ostentando una tasa de homicidios sólo comparable a un “parte de guerra”, sufriendo un creciente desabastecimiento de bienes indispensables –desde leche para los niños hasta medicamentos e insumos médicos para cualquier tipo de enfermedad–, así como siendo objeto de la violación sistemática de los derechos fundamentales de sus ciudadanos; traduciéndose esta realidad en protestas generalizadas que se realizan simultáneamente a lo largo de toda la geografía venezolana, sin distingos de edad o procedencia social o racial. Venezuela vive, en estos momentos, un conflicto que atraviesa por igual todos los espacios de la vida pública y privada, que penetra colectividades e individualidades, que incumbe a todos.

    La situación venezolana es el resultado de una política sorda y excluyente, y de un gobierno ineficiente que ha desmantelado la institucionalidad democrática (a través de la cancelación de la división de poderes y del irrespeto a la constitución), convirtiendo la polarización (y los enfrentamientos que ella origina) en una “política de Estado”. Esta “política de Estado” tiene como consecuencia directa una definición autoritaria e ideológica del “ser venezolano”, constituida a partir de conceptos vacíos e inmensamente peligrosos en cuanto son elementos de una instrumentación estructuralmente excluyente por parte del poder público, tales como “identidad nacional”, “patria”, “cultura nacional”, y cuyo resultado no es otro que el aislamiento y la estigmatización en el discurso del poder de más de la mitad de los ciudadanos y habitantes del país, a los cuales se niega la condición de ciudadanos, o el derecho a identificarse como “pueblo”. Justamente, en estos momentos la crisis venezolana responde al reclamo legítimo y auténtico de esa inmensa cantidad de personas que han sido desterradas de su lugar de existencia. De ese destierro, el único responsable es un gobierno cuya naturaleza política no es otra que la de una autocracia plebiscitaria: una dictadura postmoderna.



    Como consecuencia de ello surge un reclamo legítimo que excede lo individual y demanda una sociedad realmente incluyente (de todos y para todos), un espacio “común” –público, político- que no esté circunscrito ideológica ni doctrinariamente; el reclamo de una ciudadanía que exige del gobierno y del Estado una política que no esté regida por la propaganda vacía que el Comunicado de Conceptualismos del Sur se contenta con reproducir, convirtiéndose así en aparato intelectual de un régimen político en pleno abismo de deslegitimación: las mayorías venezolanas que manifiestan sin miedo, y aquellas que aterradas por el gobierno se mantienen en ascuas, reclaman una política para todos los ciudadanos y no para los militantes de un partido que ha abusado de sus privilegios, hasta violar la propia fundación constitucional del régimen por él establecido.



    La situación venezolana no es el producto de un complot internacional o mediático, no es un plan de desestabilización fascista, muy por el contrario: es la consecuencia directa del fracaso de la política de un gobierno que solo conoce el uso manipulado de la ley, que ha comprometido definitivamente la neutralidad del Estado y ha transformado las instituciones públicas en aparatos de militancia partidista. Un gobierno que ha dilapidado el presupuesto de la nación, desmantelado los mecanismos legales de control de la administración pública y que, en última instancia sólo persigue permanecer en el poder. 



    La situación venezolana no es una “ficción mediática”, y tampoco depende de una “matriz comunicacional”, es ahora, otra vez y después de 15 años, el resultado del malestar de un “pueblo” inconforme ante un gobierno que no ha sabido responder al desafío de su momento histórico, substituyendo la política por el discurso de la propaganda. Un gobierno que ha protagonizado con cinismo un “cerco mediático”, una “campaña de medios de comunicación”, y una excluyente “hegemonía comunicacional”: ha sido el suyo un constante ejercicio discursivo en el que diluye su propia incapacidad para gobernar, enmascarando sus fallas detrás de una incesante “super-denominación” de la realidad, falseando y distorsionando la experiencia desde una proliferación incontrolada de hipérboles sentimentales y slogans partidistas. La situación venezolana es el fruto de un proyecto político que ha reducido la democracia a un esquematismo plebiscitario, y hoy no tiene más recurso que intentar ocultar los problemas con un discurso atemorizante, aterrador, estigmatizante y excluyente. La situación venezolana actual es la de un gobierno forajido, cuya escandalosa ostentación de poder y fuerza represiva no parece tener límites ni miramientos.



    La situación venezolana es la exhibición del malestar popular ante un “gobierno” cuyas acciones se traducen en la generación de circunstancias económicas, políticas, sociales y culturales insoportables, y es la “voz” de una importante parte de la población que no se siente representada ante las instituciones del Estado, ni en el discurso ni en las prácticas que las sostienen, que reclama su legítimo derecho a seguir viviendo en Venezuela desde y con sus diferencias y que, en esa misma medida, quiere participar en la decisión del modelo de funcionamiento de esas instituciones e impulsar su devenir como comunidad, como nación.



    Durante las protestas ciudadanas de los últimos días las fuerzas armadas del Estado, del gobierno y del partido de gobierno han acometido sistemáticas violaciones de los derechos humanos: se han perdido vidas y se han hecho detenciones arbitrarias, se ha torturado física y psicológicamente, y las fuerzas del orden público han militarizado calles residenciales y ciudades, han hostigado jóvenes, comunicadores sociales y población trabajadora. Desconocer este hecho es criminal, y deslegitima moralmente a quien quiera hablar en la escena pública. Resulta innoble, intolerable, inaceptable que quienes pretenden construir una narrativa historiográfica de las prácticas artísticas experimentales que en América Latina padecieron en el pasado la tragedia de la persecución y de la violencia política no posean hoy la sindéresis, la prudencia y el coraje moral de observar la realidad sin la prótesis debilitante y deformante de la propaganda. 


    Creemos que la situación venezolana es inadmisible, así como inadmisibles son los términos con los que Conceptualismos del Sur se ha manifestado sobre ella. Creemos que es necesario dar lugar a un espacio público y político verdaderamente “común”, que acoja a todos con sus disidencias y diferencias. Creemos que es necesaria la construcción de mecanismos de diálogo e inclusión. Creemos -y queremos- que debe restituirse la institucionalidad democrática: único espacio adecuado para dirimir los diversos puntos de vista que conviven en Venezuela. 

    Ante los muertos, antes las víctimas, ante las heridas y traumatismos causados por los cuerpos de seguridad, y ante el cinismo del gobierno y de quienes ignoran sus violaciones de elementales derechos, ya tendrá cada quien su momento de conciencia para reaccionar, para formar y hacer juicio. Pero por encima de todo, ante quienes abusan del privilegio disciplinario que la sociedad les otorga en su carácter de intelectuales, para manifestarse sobre la agonía de un país que a todas luces desconocen, los escritores, pensadores, artistas e intelectuales venezolanos consideramos esta la hora de nuestro más irrestricto y contundente testimonio político y moral. 

    Sandra Pinardi, Luis Pérez-Oramas, Colette Capriles, José Balza, Ana Teresa Torres, Yolanda Pantin, Tulio Hernández, Gabriela Rangel Mantilla, Juan Cristóbal Castro, Alejandro Castro, Ariel Jimenez, Elisa Lerner, Maria Fernanda Palacios, Guillermo Sucre, Graciela Pantin, Joaquín Marta-Sosa, Alvaro Sotillo, Carlos Pacheco, Alejandro Oliveros, Armando Rojas Guardia, Javier Aoiz, Carmen Alicia di Pasquale, Rafael Castillo Zapata, David de los Reyes, Carole Leal, Luis Miguel Isava, Oscar Lucien, José Julián Martínez, Patricia Guzmán, Diómedes Cordero, Milagros Socorro, Alberto Barrera Tiszka, Ana Nuño, Sergio Dahbar, Hector Fuenmayor, Meyer Vaisman, Antonio López-Ortega, Nelson Rivera, Julieta González, Alberto Sato, Roberto Martínez Bachrich, Paulette Silva, Rolando Peña, Luis Romero, Benjamin Scharifker, Emilia Azcárate, Arturo Gutierrez-Plaza, Magdalena Fernández, Orlando Arocha, Inés Quintero, Victoria de Stefano, Vasco Szinetar, Celeste Olalquiaga, Luis Brito, María Elena Huizi, Alexánder Apostol, Sagrario Berti, Juan Ledezma, Silda Cordoliani, Gisela Kozak, Alexis Márquez-Rodríguez, Julie Restifo, Axel Stein, Carlos Urbaneja Silva, Gabriela Gamboa, Iraida Casique, Jorge Pizanni, Ivan Feo, Waleska Belisario, Francisco Kerdel-Vegas, Ricardo Jiménez, Antonio Pasquali, Erika Ordosgoitti, Susana Benko, Marisol, Sael Ibañez, Miguel Miguel, Angela Bonadies, Enrique Larrañaga, Luz Varela, Harry Almela, Samuel Guillén, Patricica Velasco, Juan Iribarren, Gloria Urdaneta, Javier Aizpurua, Ruth Auerbach, Nicomedes Febres, Adriana Meneses, Carlos E. Palacios, Juan Pablo Garza, Augusto Villalba, Gisela Viloria, Rafael Romero, Beatriz Arismendi de Plaza, Julio Pacheco Rivas, Israel Centeno, Jaime Gili, Pedro Castillo, Theowald d’Arago, Fabiola Vethencourt, Mónica Amor, Guillermo Barrios, Margarita Lopez Maya, Miguel Gomes, Sonia González, Vilma Ramia, Edda Armas, Juan Araujo, Marina Gasparini, Rodolfo Izaguirre, Belen Lobo, Arlette Machado, Leopoldo Iribarren, Maria Elena Ramos, Alessandro Balteo, Cecilia Fajardo-Hill, Juan Luis Delmont, Verónica Jaffé, Jesús Fuenmayor, Gina Sarraceni, Jose Antonio Hernández-Diez, Blanca Strepponi, Félix Suazo, Javier Lasarte, Lihie Talmor, Pedro Terán, Lorena González, Jorge Pedro Núñez, Hernán Zamora, Willy McKey, Muu Blanco, Jose Luis Blondet, Herman Sifontes, Sergio Antillano, Eugenio Espinoza, Freddy Carreño, Nayari Castillo, Consuelo Mendez, Claudia Noguera, Hayfer Brea, Josefina Manrique, Isabela Villanueva, Roberto Lovera-De Sola, Ricardo Bello, Sigfredo Chacón, Gerardo Zavarce, Pancho Quilici, Richard Garet, Adrián Pujol, Tahia Rivero, Ana Maria Mazzei, Carlos Quintana, Pedro Cruz Castro, Guillermo de Yaborsky, Esperanza Mayobre, Beverly Pérez-Rego, Jaime Castro, Jose Antonio Navarrete, Matias Pintó, Gerardo Rosales, JJ Moros, Elias Crespin, Adolfo Wilson, Julio D’Escriván, Juan José Olavarría, Starsky Brines, Marco Montiel-Soto, Nelson Garrido, Alexis Romero, Carlos Brillembourg, Ricardo Azuaje, Yuri Liscano, Sonia Chocrón, Abel Naím, Leonardo Azparren Jiménez, Luis Miguel La Corte, Pepe Lopez, Suwon Lee, Jesus Matheus, Jaime Bello León, Luis Lizardo, Jose Rafael Lovera, Javier Marichal, Juan Nascimento, Daniela Lovera, Antonio Manuel, Coco Fusco, Paulo Vivaqua, Victor Krebs, Alejandra  Villasmil, Pablo León de la Barra, Gabriel Pérez-Barreiro, Natalia Majluf, Estrellita Brodsky, Fernando Bryce, Carla Stellweg, Taiyana Pimentel, Arturo Carrión, Pablo Helguera, Mari Carmen Ramírez, Gustavo Buntinx,

    entre otros (siguen más de 1400 firmas en la plataforma avaaz.org, representativas de todas las disciplinas artísticas y humanísticas y del mundo cultural venezolano).

lunes, 17 de febrero de 2014

INFOGRAFÍAS: EJERCICIOS DE FISIOCROMÍA Y REPORTES DE DERECHOS HUMANOS (PIEZA DEL MES - FEBRERO 2014) (En solidaridad con las luchas venezolanas por la libertad)


David Palacios
Infografías:
ejercicios de fisiocromía y
reportes de derechos humanos
2004
Video
04:48"
MICROMUSEO ("al fondo hay sitio")
Donación: David Palacios, octubre de 2007
Previo
Reelaboro y reedito este texto de 2007,
en solidaridad con las luchas actuales 
del pueblo venezolano
 contra la opresión política
(hasta el papel prensa le es negado 
a los periódicos de la oposición)
 y el delirio económico
(la “multiplicación de los penes” [sic]).
Pero sobre todo y en esencia 
contra la malversación simbólica
 que trastoca el sentido mismo de las palabras 
y de la historia, cuando el poder autoritario 
descalifica como “nazi-fascista”
 la resistencia democrática 
al creciente recorte de libertades
por el fascismo neo-populista del propio régimen.
Cómo no pensar en los abominables “grupos de tareas”
de la dictadura de Videla en Argentina 

o la de Pinochet en Chile
al vernos confrontados por las terribles imágenes
de paramilitares chavistas en jaurías de motocicletas,
que secuestran, golpean, violan y asesinan estudiantes
en las calles y calabozos de Caracas.
¿Dónde la revolución, dónde?

Aunque nacido en Cuba en 1967, David Palacios radica desde 1991 en Venezuela, país del que parte a fines de 2007 para reubicarse en Europa. En Caracas deja, no obstante, una secuencia incisiva de intervenciones artísticas cuyo tenor final podría verse resumido en este emotivo y al mismo tiempo muy conceptual video. Una ironía sobre el formalismo extremo del cinetismo que es también, sin embargo, un homenaje sesgado a ese logro mayor de la estética modernista ––en el momento de su crisis definitiva.

Una crisis política tanto como cultural, anunciada incluso por algún alucinado lema del autoritario populismo chavista. Ese fascismo latinoamericano del siglo XXI que al proclamar una “nueva geometría del poder” pervierte e instrumentaliza la utopía de las formulaciones cinéticas. Así parece entender ––y subvertir–– Palacios, cuyo comentario artístico se articula desde la inquietud cívica. Para ello resignifica radicalmente la teoría y la práctica de Carlos Cruz-Diez, trasmutando la pura vibración retiniana de sus fisiocromías en pruebas de color televisivas que a su vez se reconfiguran en campos estadísticos de violaciones a los derechos humanos bajo el actual régimen venezolano ––en particular las detenciones arbitrarias practicadas por organismos de seguridad del Estado.

Mención aparte merece la aguda precisión de las citas, cuya escogencia y despliegue otorgan sutiles connotaciones críticas a las abstractas formulaciones verbales de Cruz-Diez. Un logrado paralelo textual a la compleja operación icónica que el video además exalta mediante la gravedad de su banda sonora: el conmovedor Adagio para cuerdas (1936) de Samuel Osborne Barber (1910-1981), consignado por la BBC como la más triste de las composiciones en el repertorio de la música erudita occidental. Ese dramático fondo musical nos reubica en el (melo)drama y el lamento de nuestros opacos tiempos, amagados por el oscurantismo y la malversación simbólica con que antiguas retóricas de liberación son utilizadas para justificar nuevas opresiones. Apenas uno de los varios complejos sentidos que el curador venezolano Jesús Fuenmayor ha tan acertadamente articulado bajo la categoría de "políticas de la sinestesia".

“Mi estética, en pocas palabras, la resumo como la eficacia de una evidencia”, reza la cita de Cruz-Diez que estratégicamente cierra el sentido y la emoción de este video notable, tan conmovedor como agudo.

No es un dato menor el que alguna de las fisiocromías aludidas por este video (como la impresionante obra pública denominada Fisiocromía Andrés Bello, de 1982) haya sido durante el chavismo víctima ella también de la intolerancia y de la violencia, expresadas por una vandalización continua. Y luego por reconstrucciones retóricas trastornadas por la hipertrofia de elementos protectores ––vallas, fosas, tendidos eléctricos–– que desnaturalizan su sentido original para convertirlos en hitos demasiado actuales. Toda una lección política de melancolía.

Ante semejantes trances el crítico y curador Gerardo Zavarce elaboró nuevas prácticas de arqueología crítica, salvando varios de los fragmentos abandonados de la Fisiocromía Andrés Bello, algunos de los cuales luego donaría a MICROMUSEO. Restos reconstituidos como obra mediante ese rescate que, sin tal vez quererlo, funda también una autoría nueva, la del intelectual que entre los escombros de la historia del arte revela los de la historia a secas.

El resultado es una de nuestras más preciadas, más dolidas, piezas. Las ruinas del modernismo.

Gustavo Buntinx
(2007 - 2014)

Gerardo Zavarce.
[Las ruinas del modernismo].
2007.
Arqueología crítica
(rescate de fragmentos cerámicos originales de la Fisiocromía Andrés Bello,
obra pública realizada por Carlos Cruz-Diez en 1982,
totalmente destruida durante el chavismo
y luego “restaurada” por el mismo régimen).
11.2 x 15.5 cm, 10 x 11.5 cm, 11.5 x 12.5 cm, 6.7 x 6.5 cm,
6 x 4 cm, 5 x 4 cm, respectivamente.
(Título sugerido por Gustavo Buntinx).
(Fotografía: Sophia Durand).
MICROMUSEO (“al fondo hay sitio”).
La Fisiocromía Andrés Bello, de Carlos Cruz-Diez,
antes, durante y después de su vandalización sistemática
durante el régimen chavista
(reconstruida luego con otros materiales).
Bassil Alejandro Da Cost, fatalmente abaleado por paramilitares chavistas,
auxiliado por manifestantes de la oposición democrática.
Uno de ellos, Roberto Redman,
sería a su vez asesinado pocas horas después.
(Chacao, Caracas, 13 de febrero de 2014).

miércoles, 12 de febrero de 2014

MUSEO NEO-INKA IX: REDECORANDO LA HUACA - Nuevas arqueologías utópicas de Susana Torres

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domingo, 26 de enero de 2014

UN SOLO MAR (PIEZA DEL MES - ENERO 2014)


Gustavo Buntinx (concepto y textos) /
/ Sophia Durand (fotografía y diseño) 

Un solo mar
(Ofrenda) 

2009 - 2014

Impresión digital sobre papel montado sobre foam
16.5 x 46 cm
(Proyecto para valla publicitaria frente al mar de Valparaíso, Chile)

Micromuseo ("al fondo hay sitio")
Donación: Gustavo Buntinx y Sophia Durand, 2009 - 2014


Casi a vísperas de la lectura oficial del fallo 
de la Corte Internacional de La Haya 
sobre el diferendo de límites marinos entre el Perú y Chile, 
MICROMUSEO saluda esa resolución definitiva de disputas anacrónicas. 
Actualizamos para ello la imagen y el texto explicativo 
de la pieza especialmente concebida cinco años atrás, 
hacia el comienzo del proceso jurídico que ––cualquiera sea su resultado–– 
llega ahora a feliz término, pues con él termina toda posibilidad de conflicto 
y se reinicia el hermanamiento inevitable.


UN SOLO MAR 

El arte mayor de la diplomacia suele ser la demarcación de fronteras. El arte mayor del arte mismo es borrarlas: desbordar los límites (de cualquier tipo) podría ser un subtexto principal (no el único) de la exposición Lo impuro y lo contaminado III: Pulsiones (neo)barrocas en las rutas de MICROMUSEO, que ocupó la casi totalidad del Museo de Arte Contemporáneo – Parque Forestal como parte de la I Trienal de Chile 2009. Una macroexhibición concebida no como un muestrario de tendencias recientes, sino como un replanteamiento histórico (y sensorial) de varias convulsiones decisivas (no todas) en la visualidad peruana impactada por dos décadas traumáticas de guerra incivil (1980-1992) y dictadura (1992-2000). Y por un lento aprendizaje nuevo en las culturas de la democracia.

Todo enmarcado, sin embargo, por las tensiones de las deliberaciones jurídicas iniciadas en la Corte Internacional de La Haya para zanjar las diferencias sobre la frontera marítima entre el Perú y Chile. En este contexto delicado concebimos, como prolongación de las exhibiciones de MICROMUSEO en Santiago, la intervención de una gigantesca valla publicitaria sobre el litoral portuario de Valparaíso.

Problemas probablemente logísticos imposibilitaron esa propuesta, que sin embargo quedó inscrita por la versión en formato menor ubicada como hito inicial del recorrido de nuestra exhibición en el museo: la ofrenda icónica en la que un solo e indiviso mar sirve de fondo compartido para el intercambio conmovedor de cartas (ver apéndice) entre el almirante peruano Miguel Grau Seminario y Carmela Carvajal, la viuda del capitán chileno Arturo Prat Chacón, caído muy poco antes, el 21 de mayo de 1879, al intentar abordar el monitor Huáscar durante el Combate de Iquique. Apenas cinco meses después, el 8 de octubre del mismo año, también Grau perdería la vida en el definitivo Combate de Angamos.

Dos vidas, dos muertes enfrentadas en la misma Guerra del Pacífico. Ese océano, ahora otra vez en disputa, que algún día nos unirá definitivamente.

(El arte mayor de la diplomacia suele ser la demarcación de fronteras. El arte mayor del arte mismo es borrarlas).

Gustavo Buntinx
2009 - 2014

Apéndice:

Correspondencia intercambiada entre Miguel Grau y Carmela Carvajal viuda de Prat, a pocos días de la muerte en combate del esposo de la dama chilena.

Monitor “Huáscar”, Pisagua, junio 2 de 1879

Señora doña Carmela C. De Prat

Dignísima señora:

Un sagrado deber me autoriza a dirigirme a usted 
y siento profundamente que esta carta, 
por las luchas que va a rememorar, 
contribuya a aumentar el dolor que hoy, justamente, 
debe dominarla.

En el combate naval del 21 próximo pasado, 
que tuvo lugar en las aguas de Iquique, entre las naves peruanas y chilenas, 
su digno y valeroso esposo, el Capitán de Fragata don Arturo Prat, 
Comandante de la "Esmeralda", fue, como usted no lo ignorará ya, 
víctima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su Patria.
Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento 
y acompañándola en su duelo, 
cumplo con el penoso deber de enviarle las, para usted, 
inestimables prendas que se encontraron en su poder 
y que son las que figuran en la lista adjunta. 
Ellas le servirán indudablemente de algún pequeño consuelo 
en medio de su gran desgracia, y para eso me he anticipado a remitírselas.

Reiterándole mis sentimientos de condolencia, logro, señora, 
la oportunidad para ofrecerle mis servicios, consideraciones y respetos
con que me suscribo de usted, señora, 
muy afectísimo seguro servidor.

Miguel Grau




Valparaíso, 1º de agosto de 1879

Señor don Miguel Grau 

Distinguido Señor:

Recibí su fina y estimada carta fechada a bordo del "Huáscar", 
en 2 de junio del corriente año. 
En ella, con la hidalguía del caballero antiguo, 
se digna usted a acompañarme en mi dolor, 
deplorando sinceramente la muerte de mi esposo, 
y tiene la generosidad de enviarme las queridas prendas 
que se encontraron sobre la persona de mi Arturo, 
prendas para mí de un valor inestimable, por ser, 
o consagradas por su afecto, como los retratos de mi familia, 
o consagradas por su martirio, como la espada que lleva su adorado nombre.

Al proferir la palabra martirio, no crea usted, señor, 
que sea mi intento inculpar al jefe del "Huáscar" de la muerte de mi esposo.
Por el contrario, tengo la conciencia de que el distinguido jefe que, 
arrostrando el furor de innobles pasiones, sobreexcitadas por la guerra, 
tiene hoy el valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, 
de asociarse a mi duelo y de poner muy alto 
el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada, 
y que tiene aún el más raro valor de desprenderse de un valioso trofeo, 
 poniendo en mis manos una espada 
que ha cobrado un precio extraordinario 
por el hecho mismo de no haber sido rendida; 
un jefe semejante, un corazón tan noble, 
se habría, estoy cierta, interpuesto, a haberlo podido, 
entre el matador y su víctima, 
y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su Patria 
como desastroso para mi corazón.

A este propósito, no puedo menos de expresar a usted 
que es altamente consolador, 
en medio de las calamidades que origina la guerra, 
presenciar el grandioso despliegue 
de sentimientos magnánimos y luchas inmortales 
que hacen revivir en esta América 
las escenas y los hombres de la epopeya antigua.

Profundamente reconocida 
por la caballerosidad de su procedimiento hacia mi persona, 
y por las nobles palabras con que se digna honrar la memoria de mi esposo, 
me ofrezco muy respetuosamente de usted atenta y affma. S.S.

Carmela Carvajal de Prat

viernes, 17 de enero de 2014

TOUT EST FÉTICHISTE / TOUT EST POLITIQUE Revisión histórica de Cecilia Noriega-Bozovich en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano

El pasado 14 de enero Micromuseo (“al fondo hay sitio”) inauguró en la Galería Germán Kruger Espantoso del Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA) un nuevo y singular aporte para el rescate crítico de la historia del arte peruano. Y de la historia a secas.

La propuesta inquieta desde el título concebido en paródico francés por los manifiestos de la propia expositora: TOUT EST FÉTICHISTE  /  TOUT EST POLITIQUE.  Cecilia Noriega Bozovich, entre lo Real y lo Simbólico (1999 - 2013). Mediante un mayúsculo esfuerzo museográfico esta revisión antológica rescata la fugacidad de las desconcertantes intervenciones urbanas de la artífice no sólo en su creativa documentación de época —sobretodo fotografías y videos— sino también en sus impresionantes restos materiales: banderolas publicitarias perturbadas, fatuos sillones presidenciables, vehículos militares travestidos…
A continuación reproduzco la sinopsis curatorial publicada en el folleto de mano de la exposición. Pronto saldrá a la luz el libro especialmente concebido para la muestra.

Cecilia Noriega-Bozovich. Utopía I / Utopía 2. 2004 – 2008
Impresión digital en backlight (caja de luz): 88 x 88 x 21 cm, cada pieza

FÉTICHISTE  /  POLITIQUE
Gustavo Buntinx
Con esta exposición ANTOLÓGICA Micromuseo procura un sesgado CORTE histórico. Un despliegue de materiales INSÓLITOS que rinden impresionante cuenta de los recorridos artísticos de Cecilia Noriega-Bozovich (Chimbote, 1954) por los PLIEGUES de las relaciones entre  el  FETICHISMO  y  el PODER que marcan de manera tan PUNZANTE la trayectoria peruana reciente.
Al igual que el país entero, a lo largo de este corto siglo la artífice REINVENTA sus varias vidas anteriores en sucesivas experimentaciones que confunden y DESBORDAN las fronteras acostumbradas del ARTE y de la POLÍTICA. Dos categorías culturales agudamente articuladas desde la categoría PSICOANALÍTICA del fetichismo: Tout est fétichiste / Tout est politique, rezan en PARÓDICO francés (mais oui) sus manifiestos tempranos.
Pero el fetiche es siempre la COMPENSACIÓN por exceso de un VACÍO. La sustitución EXAGERADA –desplazada– de una CARENCIA imaginaria, una AUSENCIA fálica. La fantasía regresiva de una CASTRACIÓN negada / reparada en la que, sin embargo, el arte a veces logra configurar un subvertido resto de UTOPÍA. Social e ÍNTIMA.
Una asociación INCISIVA, reprimida, LIBERADA por Noriega-Bozovich durante el angustioso TRANCE hacia la democracia que en nuestro país coincide con los tránsitos al nuevo milenio. Y luego reprocesada desde las pulsiones ocultas tras los nuevos LUJOS y los MIEDOS nuevos instalados entre nosotros por la actual REVOLUCIÓN CAPITALISTA que todo lo resignifica.
Entre 1999 y 2001 sus trabajos IMPACTAN divertidamente las definiciones locales de lo artístico mediante interacciones con lo POPULAR en las calles, plazas, playas, e incluso los desangelados cielos de la gran Lima. La expansión ULTRAPERIFÉRICA del cosmopolita concepto expandido de la escultura (SOCIAL: Joseph Beuys).

Cecilia Noriega-Bozovich
El carro de la novia (y los objetos que arrastra). 2000
Acción / Instalación
(intervención urbana en matrimonio masivo de Villa El Salvador, Lima)
(Fotografías: César Delgado Wixan)

Un desborde CRÍTICO, pero no menos LÚDICO por ello. O incluso ERÓTICO: atención a la LUBRICIDAD política con que Noriega-Bozovich TRASTOCA el ceremonial abierto de los matrimonios masivos en zonas marginales de la Gran Lima (Villa El Salvador) y la amazonía (Pucallpa). Rituales FATUOS pero sentidos que la artífice INQUIETA mediante la infiltración de magnificados atributos sexuales: velo, VASELINA, zapato, CORBATA, gran brassiere mamario. Y el RADIANTE rosa del lujoso automóvil Camaro vaginalmente TRASTORNADO en lecho para los escarceos fotográficos de los recién casados (más algunos espontáneos).
Cecilia Noriega-Bozovich
El carro de la novia (y los objetos que arrastra). 2000
Acción / Instalación
(intervención urbana en matrimonio masivo de Villa El Salvador, Lima)
(Fotografía: César Delgado Wixan)

La monumentalización de un eros POP-POPULAR cuya iconización definitiva, sin embargo, es aquí sobre todo CROMÁTICA. Esa desviación IRIDISCENTE del rojo político hacia su tonalidad ROSA más comercial y RUTILANTE. Como en el insólito camuflaje FUCSIA-BARBIE con que un año después Noriega-Bozovich (en)cubre su delirante Chismemóvil: un TRAVESTIDO jeep del ejército en el que durante el año 2000 Cecilia paseaba a críticos y artífices y a la ciudadanía en general por entre las arquitecturas emblemáticas de un poder CULTURAL del que circunstancialmente no participa (la Bienal Iberoamericana de Lima) y un poder POLÍTICO-ECLESIÁSTICO que sistemáticamente la oprime (la Dictadura). Recorridos “femeninamente” utilizados para recibir y propagar HABLADURÍAS en un medio dominado por el TEMOR y el RUMOR. La FEMINIZACIÓN de lo MARCIAL.





Cecilia Noriega-Bozovich. El Chismemóvil
2000 – 2001
Video. 13:39". (Primera parte: 7:23". Segunda parte: 6:16")

Pero esa ITINERANCIA física y verbal es también social. Sobre todo al materializarse luego (2001) en los ocupantes insólitos de un ÁUREO sillón presidencial reinterpretado por Noriega-Bozovich como “objeto FETICHE supremo”: “nuevamente la presea más codiciada de nuestra FAUNA política en pleno”, explicaba la artífice mientras en espacios socialmente OPUESTOS de la ciudad personajes de toda condición hacían divertida cola frente al “TRONO” para el registro instamatic de sus respectivos quince segundos (sorry, Warhol) de FAMA y PODER. Parodia explícita de esa otra y larga cola de pretendientes a la más alta función pública. Pero también de cierta alineada ANSIEDAD que serpenteaba entre funcionarios y políticos a los que su VIDEO les esperaba.
Cecilia Noriega-Bozovich. Todos somos presidenciables. 2000
Acción / Instalación
(Intervención urbana en la Plaza Cívica de Villa el Salvador
y la Plaza Mayor de Lima)
(Fotografías: Carlos Ausejo, Tomás Delgado)

Sex, Lies, and VLADI-TAPES. Dios en su INFINITA misericordia ha querido hacer de nuestra triste y pobre porción de la PERIFERIA el CENTRO paradigmático de la condición POST-MODERNA. Su ejemplar puesta-en-abismo, su VÓRTICE ejemplarizante: una provinciana VANITAS tecnopolítica, un subtropical MEMENTO MORI del simulacro, donde el poder-VOYEUR registra onanistamente en video cada uno de sus propios actos de corrupción y ENVILECIMIENTO. Y el Presidente FUGADO renuncia por fax o por correo electrónico (el chisme virtual, Cecilia dixit) a una investidura cuya única legitimidad fue la de su FETICHIZACIÓN mediática.
Legado oscuro de todo ello son las culturas de la MARCIALIZACIÓN y el SIMULACRO que todavía nos asedian con violencias sobre todo SIMBÓLICAS. Pero a veces demasiado FÁCTICAS: el 19 de febrero de 2001 la libido artística de Noriega-Bozovich es brutalmente interceptada por el ASESINATO de su esposo durante uno de los tantos secuestros generalizados en nuestro país desde las economías boyantes del NARCOTRÁFICO y la EXTORSIÓN. Una situación LÍMITE que durante años llevaría su existencia y su obra hacia otras inquisiciones, incluyendo algunas DERIVAS literarias conmovedoras (su poemario Palos secos es de 2004).
Aunque con REQUIEBROS, las inquietudes anteriores perdurarían en su arte. Pero es a partir de 2010 que la EXTREMIDAD vivida empieza a procesarse desde otras CLAVES OCULTAS del fetichismo, ahora cifradas en un lujo SEDUCTOR y OMINOSO, decorativo y amenazante y SACRO al mismo tiempo. JOYAS casi, que impresionan por sus soportes áureos marcados con las LUCES encendidas de las RUTAS del narcotráfico. O por las transparencias TURBIAS de los polímeros con que Noriega-Bozovich atrapa hojas de COCA y casquillos de BALAS para hacer de ellos un ladrillo, una baldosa, una mampara.
Cecilia Noriega-Bozovich
Mampara. 2011
Resina, hojas de coca, fierro, dispositivos de luz fluorescente:
181 x 131 x 18 cm, aprox.
Baldosas. 2011. Resina, hojas de coca, casquillos de balas, fierro, dispositivos de luz fluorescente:
178 x 148 x 18 cm, aprox.
Ara. Resina, hojas de coca, madera, dispositivos de luz fluorescente

Un ARA: esa “losa o piedra consagrada, que suele contener RELIQUIAS de algún santo”, concebida para la celebración de la EUCARISTÍA (Real Academia Española). Una “primera piedra” para la construcción de una iglesia. Una ECCLESIA: nuestra comunidad inimaginada. El FALO AUSENTE. También materno. (Patria, Matria, Madre Patria).

El COQUETO chaleco Barbie que la artífice ostentaba durante los recorridos del Chismemóvil es ahora la chaqueta militar, abaleada y RAÍDA, de un soldado VICTIMADO en la zona cocalera. Un contrapunto ABISMAL –pero decisivo– para la LÍNEA ROSA que identificaba antes su producción más característica. La FEMINIZACIÓN de lo marcial deviene la TANATIZACIÓN del goce. Del LUJO y de la LUJURIA. La vocación pública de otrora tórnase AGORAFÓBICA en la exploración SINIESTRA del objeto suntuario y doméstico.

De la ESCULTURA SOCIAL a la SUBVERSIÓN DE INTERIORES. Opuestos complementarios de una misma y crucial estrategia en la que Noriega-Bozovich revela y revierte –PERVIERTE– el inconsciente colectivo del poder actual: el LUMPENCAPITALISMO, la NARCOLEPSIA, la ESPECTACULARIZACIÓN VULGAR. Todos los agobios que empantanan el Imaginario nacional en una oscilación ANÓMICA entre las categorías psicoanalíticas de lo Real y lo Simbólico, para abusar de los términos acuñados por Jacques LACAN. La ardua ERECCIÓN de algún tipo de Orden y Sentido, socavado siempre por las continuas REGRESIONES hacia lo anárquico e informe. La crisis fálica.

La CRISIS FÁLICA: una FALENCIA estructural en el DERROTERO político y social de nuestras PERUANAS vidas. Personales e HISTÓRICAS. Pocas obras como la de Noriega-Bozovich lo ponen en tan DESAFIANTE evidencia. Y pocas exposiciones lo ponen en evidencia tan URGIDA.

Cecilia Noriega-Bozovich
Todos somos presidenciables (Versus y reversus). 2003
(Reelaboración de fotografía realizada en 2001)
Fotografía digital sobre papel montado sobre aluminio: 110 x 110 cm
(Fotografía: César Delgado Wixan)

miércoles, 25 de diciembre de 2013

MICRO DESEOS / MACRO REALIDAD (en esta Navidad)