Micromuseo - Bitácora

domingo, 6 de marzo de 2011

CANTUTA: EL LIBRO / Presentación este martes 8 de marzo a las 7:30 PM


En el Museo de Arte Lima (MALI), este martes 8 de marzo, a las 7:30 PM, mediante un conversatorio y proyección de videos se presentará un libro excepcional: Cantuta. Cieneguilla – 27 junio 1995, de Ricardo Wiesse, reúne todos los materiales expuestos en 2008 por Micromuseo en relación a las intervenciones taumatúrgicas de este artífice en las fosas de Cieneguilla donde se pretendieron ocultar los restos de los desaparecidos de la universidad popular identificada con el nombre de la flor heráldica de los Incas. Una de las ediciones que conforman el registro de esta acción fue adquirida por el Museo de Arte de Lima en 2009, formando por ello parte de la exposición Diálogos en la colección de arte contemporáneo del MALI. Adquisiciones y donaciones 2009-2010, que se clausura el próximo 27 de marzo.

Gustavo Buntinx y Víctor Vich, curadores de la muestra organizada por Micromuseo, ahora publican sendos ensayos con reflexivas lecturas sobre esas acciones, prologados por un texto de Carlos Iván Degregori, ex integrante de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. El libro además incluye todas las impresionantes fotografías tomadas por Herman Schwarz en el preciso momento de los hechos, así como un DVD con el video realizado también entonces con el trabajo de cámara de Augusto Rebagliati. La coedición reúne los sellos del Instituto de Estudios Peruanos, el DED Servicio Alemán de Cooperación Social-Técnica / Programa Servicio Civil para la Paz ZFD, además del propio Micromuseo.

La mayor parte de las instantáneas y el video casi entero se encuentran inéditos, en los dos sentidos del término: no han sido objeto de manipulación correctiva ni han tenido exhibición pública hasta la ocasión de la muestra de 2008. El conjunto reunido suma así un invalorable sentido documental a su alta carga artística, complementándose con el notable afiche, también de 1995, confeccionado por Manuel Figari y el propio Wiesse para la campaña de inmediato emprendida contra la ley del olvido por el Instituto de Defensa Legal (IDEELE) y otros organismos de derechos humanos.

Ésa y otras historias serán re-flexionadas en la mesa redonda especialmente concebida para la presentación, donde además de proyectarse el video intervendrán tanto Buntinx y Vich como el propio Wiesse.

Es importante precisar que la fecha de las acciones documentadas –el 27 de junio de 1995– está en estrecha relación con la promulgación trasnochada de la ilegal Ley de Amnistía impuesta por la dictadura de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. A lo clamoroso de esa injusticia se le opuso una voluntad artística dispuesta a asumir los mayores riesgos para marcar en la geografía y en la historia la emoción indignada de aquellos tiempos infames.

Este libro es la segunda entrega de la colección Partes de guerra, una iniciativa editorial mediante la que Micromuseo busca rescatar el registro sensible de las experiencias de violencia y dictadura vividas en el Perú durante las traumáticas décadas de 1980 y 1990. El primer título correspondió a las conmovedoras fotografías y videos que los hermanos Anamaría y Kevin McCarthy lograron de los estragos provocados por el coche-bomba senderista detonado el 16 de julio de 1992 en la calle Tarata del distrito limeño de Miraflores.

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miércoles, 8 de abril de 2009

EL AZAR NO EXISTE: LA PROCESIÓN DEL SEÑOR DE LA JUSTICIA COINCIDE CON LA SENTENCIA EJEMPLAR A FUJIMORI


(El Señor de la Justicia sale a las calles del Centro Histórico de Lima. Martes 7 de abril de 2009. Fotografía: Sophia Durand).

Conjunciones cósmicas: las continuas dilaciones que la defensa de Fujimori obtuvo durante el juicio que se le siguió por violaciones a los derechos humanos postergaron hasta Semana Santa el dictado de una sentencia hace mucho esperada. Su lectura se dio así el martes 7 de abril, preciso día en que la imagen del Señor de La Justicia recorrió en procesión las calles del Centro Histórico de Lima aledañas a la iglesia de Santo Domingo, bajo cuya torre impresionante se ubica la capilla donde se la venera. Lo seguían en su peregrinaje la efigie dramática de la Virgen de las Penas y una feligresía de quizá un millar de fieles: lo interesante de esta devoción no está en sus números sino en sus intensidades. Y en la significación también terrena de un culto tan claramente asociado a la proverbial incertidumbre de justicia en el Perú.

Una situación que esa noche del martes pareció revertirse, aunque sea momentáneamente, en el encuentro del tiempo ritual de cánticos, oraciones y sahumerios, con el tiempo histórico de una justicia que excepcionalmente se manifestó entre nosotros en impecables términos jurídicos. Como en una reparación mística y racional
finalmente lograda para los desaparecidos y los victimados –de cualquier signo– por nuestras tantas violencias. La sentencia del 7 fue ante todo un atisbo de la posibilidad soñada de un Perú que se articula a un orden democrático de la ley y del derecho y de la justicia. De la Justicia.

Así al menos quisimos sentirlo algunos de quienes esa noche acompañamos a los fieles y a las imágenes. Micromuseo viene siguiendo las complejidades de este culto desde hace varios años. Y a principios de 2006 incluso elaboramos una modesta reinterpretación artística de su efigie, sugiriendo un emblema nacional mediante la escogencia y yuxtaposición de tres de las figurillas –diminutas y baratas– con que la devoción popular multiplica en sus casas la presencia de este Cristo pobre y poderoso. Piezas seriadas e idénticas entre sí salvo por el color del Manto de la Pasión que le sirve de indumentaria única. Fue precisamente ubicando y disponiendo dos versiones rojas y otra blanca cómo procuramos configurar una imagen dolida y a la vez mesiánica de la bandera peruana: Trinidad patria (Señor de la Justicia) es el título de la pieza.

Por cierto, durante la misa de esta semana en el círculo de fieles se comentaba que la fecha habitualmente programada para la procesión es el 5 de abril, pero el cruce circunstancial con las festividades del Domingo de Ramos obligó su desplazamiento al 7. Del aniversario luctuoso de un nefasto golpe de estado en 1992 (y de la declaración de guerra contra el Perú en 1879) al día iluminado de su reparación histórica. El azar no existe.


(Gustavo Buntinx y artífice popular anónimo. Trinidad patria [Señor de la Justicia]. 2006. Aided ready-made: cerámica pintada [artesanía religiosa contemporánea], 15 x 20 x 7 cm., aprox.).

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sábado, 21 de febrero de 2009

MANIFIESTO POR EL MUSEO DE LA MEMORIA (A FIRMAR)


(Eduardo Tokeshi. Bandera I. 1985. Técnica mixta [pintura látex sobre tela, bandera cosida, relleno]: 140 x 200 cm.).

Ironías amargas de nuestra peruanidad actual: mientras por un lado Alan García celebra como propio el triunfo de la película La teta asustada en el festival de Berlín, su propio gobierno rechaza la donación de más de dos millones de dólares otorgados por el gobierno de Alemania para la edificación del Museo de la Memoria.

El filme de Claudia Llosa es precisamente un conmovedor alegato poético por la justicia y por la verdad. Y por la memoria. Causas abiertamente enfrentadas por el oscurantismo de quienes desde el poder denigran y calumnian la labor de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. A la sociedad civil le corresponde su reivindicación. Micromuseo ha intentado hacerlo mediante esfuerzos diversos como las exposiciones sobre el crimen senderista de Tarata y el crimen estatal de La Cantuta, realizadas a mediados de 2008 en conmemoración del quinto aniversario de la entrega del Informe Final de la CVR, al que valoramos como acaso nuestro libro más importante desde los Comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega y la Nueva corónica y buen gobierno de Guamán Poma de Ayala.

En coherencia con todo ello nos sumamos ahora al manifiesto por el Museo de la Memoria que ya circula en internet y cuyo pasaje final resume tanto el espíritu como la letra del documento entero: "objetamos de manera respetuosa pero categórica esta insensible actitud del gobierno, y llamamos a los peruanos de espíritu democrático a redoblar esfuerzos por redimir nuestro pasado violento, no mediante el silencio sino por medio del recuerdo honesto, compasivo y justiciero".

A continuación el texto íntegro, incluyendo la dirección electrónica del IDEHPUCP en la que se vienen incorporando las adhesiones. A firmar.


Comunicado sobre rechazo de apoyo alemán a la construcción
y mantenimiento del Museo de la Memoria


1. Entre los años 1980 y 2000, los peruanos sufrimos un intenso periodo de violencia armada iniciado por la organización terrorista conocida como Sendero Luminoso. En ese proceso, la subversión y el Estado se involucraron en masivas violaciones de derechos humanos y crímenes contra la humanidad.

2. A partir de la investigación realizada por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2001-2003), es evidente que la única forma de lograr una reconciliación justa y de espíritu democrático es cumplir los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y las reparaciones. Elemento indispensable de ello es una amplia conmemoración de los hechos y una reflexión honesta sobre el pasado.

3. Como parte de esa necesaria conmemoración y también como motivación para un diálogo reconciliador fue creada, hace cinco años, la exposición fotográfica “Yuyanapaq” (“Para recordar”), la cual ha sido reconocida en su valor reparador y artístico por la opinión pública nacional e internacional. Dicha exposición fue asumida por el Estado y se halla actualmente albergada en el Museo de la Nación. Su destino final, sin embargo, siempre ha sido el de integrarse en un conjunto monumental en un lugar céntrico de la capital donde ha de crearse el Museo de la Memoria.

4. Con el fin de hacer posible ese conjunto conmemorativo, el gobierno de Alemania ha realizado el generoso ofrecimiento de más de dos millones de dólares, con los que se financiaría la concreción y el mantenimiento de tan importante gesto simbólico. Sin embargo, es sorprendente e ingrato constatar que el gobierno del Perú ha rechazado dicho ofrecimiento, lo cual indica su desinterés de base en realizar la obra. Semejante rechazo, por desgracia, se suma a otro dado por el anterior gobierno ante la posibilidad de recibir recursos internacionales que hubieran ayudado al Estado peruano a atender las reparaciones debidas a las víctimas de la violencia.

5. Reconocemos, por cierto, las facultades de las autoridades de nuestro Estado para tomar decisiones como la mencionada. Es necesario, sin embargo, llamar la atención sobre esta inexplicable negación a hacer un elemental gesto de reconocimiento ciudadano tan necesario para el afianzamiento de nuestra democracia. La negativa del Estado no sólo empaña nuestras relaciones con un país amigo, sino que habla pobremente de la comprensión de las autoridades sobre las tareas históricas que debemos afrontar para construir una verdadera democracia.

6. Es importante resaltar que la conmemoración de víctimas de la violencia, gesto humanitario elemental, es hoy en día un elemento básico del consenso ético internacional y una práctica adoptada por las naciones democráticas del mundo. Ella es aun más importante en países como el nuestro, donde la violencia se desarrolla sobre un telón de fondo histórico marcado por intolerables exclusiones étnicas y de género. Por ello objetamos de manera respetuosa pero categórica esta insensible actitud del gobierno, y llamamos a los peruanos de espíritu democrático a redoblar esfuerzos por redimir nuestro pasado violento, no mediante el silencio sino por medio del recuerdo honesto, compasivo y justiciero.

Si está de acuerdo, sírvase escribir con su nombre y mail a: impacto_idehpucp@pucp.edu.pe

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lunes, 21 de julio de 2008

LA CANTUTA: En nuestro país los muertos no descansan


Hace ya demasiados años, Juan Javier Salazar realizó un conjunto de pequeñas, frágiles láminas de madera serigráficamente impresas con la imagen de una momia andina en posición ovillada. Mallki: cadáver, feto y semilla en un solo y cargado vocablo quechua. Al costado de esa figura, con letras vibradas y casi ilegibles, la frase: "en este país los muertos no descansan".

La idea era sembrar miles de esas piezas en las huacas prehipánicas y en los botaderos de cadáveres –ese terrible neologismo con que desde los tempranos años ochenta en el Perú se alude a las impresionantes fosas comunes descubiertas entonces (Pucayacu) y ahora (Putis). Trampa para arqueólogos, trampa para periodistas y militares. Pero también y sobre todo un intento de activar latencias.

La acción, por cierto, no llegó a realizarse nunca. Queda, sin embargo, la fantasía de ese gesto, sobre la que ya en otras ocasiones me he detenido. Queda también alguna de esas piezas, conservada y expuesta por Micromuseo en diversas muestras, incluyendo aquella denominada precisamente Mallki: la exhumación simbólica en el arte peruano (Centro Cultural de San Marcos, 2002). Palabras e imágenes que ahora retomo en canto paralelo al ritual conmovedor de las exequias fúnebres que hace un par de días se ofrecieron a los restos fragmentariamente hallados de los desaparecidos de La Cantuta.

Es la sexta vez que se los exhuma y entierra. Acaso sea también la definitiva: tras la sentencia ejemplar por fin lograda sobre muchos de los culpables (aún no todos), tal vez se atisbe ya el momento en que al menos esos muertos puedan descansar. ¿En paz?

(Sobre este tema y el del atentado en Tarata pueden verse los amplios materiales recopilados en la web de Micromuseo para la actual exposición Memoria del olvido, actualmente en nuestro Paradero Habana:

http://micromuseo.org.pe/rutas/habanamemoriadelolvido/index.html).

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