Micromuseo - Bitácora

sábado, 22 de mayo de 2010

LA SOMBRA FASCISTA: MANIFIESTO CONTRA LA APROPIACIÓN CHAVISTA DE LAS COLECCIONES MUSEOLÓGICAS DE VENEZUELA


Francisco Miranda, gran precursor de la independencia venezolana, otra vez encarcelado: el cuadro icónico que lo muestra en la prisión española de La Carraca, pintado en 1896 por Arturo Michelena, pareciera ahora una alegoría del control político del régimen chavista sobre la actividad museológica de ese país. (Óleo sobre tela: 196.6 x 245.5 cm. Galería de Arte Nacional, Caracas, Venezuela).


La teoría crítica viene alcanzando, durante los tiempos últimos, desarrollos notables y complejos en la discusión cultural internacional. Un proceso importante que nos estimula a todos y al que todos procuramos aportar. En pocas instancias, sin embargo, se aboca ella a las urgencias concretas de extremidades inmediatas. Por ejemplo las opresiones que en América Latina se viven bajo dictaduras como la decadente de Cuba o la aún reciente de Venezuela.

Ya nadie serio, es cierto, pretende reivindicar a la primera de esas instancias como modelo (hace pocas semanas también el Partido Socialista de Chile anunció su ruptura histórica con ese régimen hereditario). Pero la influencia del chavismo se deja todavía sentir en caudillismos irresponsablemente respaldados por alguna intelectualidad ilusa de nuestros países, a veces inconsciente de la sombra fascista que esos autoritarismos expanden sobre el continente. Algo, sin embargo, tan visible en la experiencia misma de lo que penosamente se evidencia dentro del propio proceso venezolano.

Más allá de ls absurda ruina económica de uno de los países más ricos del planeta (crisis energética en un océano inagotable de petróleo), preocupa sobre todo el afán totalizante y totalitario de un gobierno que se apropia del Estado y reprime a la sociedad civil en la búsqueda anacrónica de un poder absoluto. Ejemplo preciso de ello es el anuncio reciente del control impuesto ya no sólo a la administración de los museos sino incluso a sus colecciones, todas las cuales serán física y legalmente transferidas a una sola entidad, la Galería Nacional de Arte, para su control definitivo por parte del régimen.

Se trata de un gesto reaccionario más, a contrapelo de las grandes tendencias mundiales hacia la diversidad cultural y la pluralización de las expresiones. Con la extravagancia adicional de ofrecerse como un impulso revolucionario. Una triste comprobación de cómo los discursos liberadores de otrora han sido capturados, vaciados, degradados, por las fuerzas más regresivas.

Pero no todo se pudre en Dinamarca. O en América Latina: con celeridad impresionante, un manifiesto intitulado "Contra el despojo" ha acumulado ya casi mil firmas desde su circulación el pasado 18 de mayo, Día Internacional del Museo.
La nómina amplia incluye personalidades de distintas generaciones, incluyendo artífices, literatos, historiadores, músicos, cineastas. Entre los promotores y primeros firmantes se encuentran (en estricto orden alfabético, y sin privilegios de género): Priscilla Abecasis, Pablo Antillano, Alexander Apóstol, Guillermo Barrios, Alicia Alamo Bartolomé, Virginia Betancourt, Nicolás Bianco, Manuel Caballero, Rafael Cadenas, Alfredo Chacón, Simón Alberto Consalvi, Omar Estacio, Paulina Gamus, Patricia Guzmán, Víctor Guédez, Solveig Hoogesteijn, Rodolfo Izaguirre, Sofía Imber, Miguel Miguel, Ana Nuño, Federica Palomero, Graciela Pantin Sandra Pinardi, Luis Enrique Pérez Oramas, María Elena Ramos, Elizabeth Safar, Sonia Sanoja, Ana Teresa Torres y Clementina Vaamond.

Sus argumentaciones no precisan explicaciones mayores. A continuación reproduzco íntegro el documento.


CONTRA EL DESPOJO:
POR EL FORTALECIMIENTO DE NUESTROS MUSEOS

Nueva crisis de los museos venezonalos y el destino de sus colecciones



El reciente anuncio del actual Ministro del Poder Popular para la Cultura —en el sentido de que ha decidido trasladar todas las colecciones de obras de arte de los museos nacionales a los depósitos de uno de ellos— debe ser objeto de una cuidadosa evaluación y una inmediata atención por parte de la comunidad cultural del país.

Esta medida atenta definitivamente contra la razón de ser de los museos, como garantes y administradores de colecciones del más diverso tipo, que le permiten proyectarse a la sociedad como instituciones de servicio público de extraordinaria potencialidad e impacto social.

Desde las últimas décadas del siglo XX, a la par del surgimiento de un número significativo de instituciones del más variado espectro, el proceso de desarrollo y profesionalización de los museos venezolanos empezó a ser reconocido nacional e internacionalmente. Durante todo este tiempo, el museo venezolano se consolidó como referencia internacional, entre otros aspectos, por el crecimiento y continua articulación de sus colecciones, su dinámica expositiva y la sólida vinculación con su entorno.

Sin embargo, después de un período de sostenido aumento y diversificación de sus audiencias, hacia los últimos once años los museos venezolanos han estado a merced de cambios arbitrarios asociados a una tendencia de centralización de la gestión político administrativa del país. La pérdida de su autonomía funcional y programática y la progresiva sumisión a determinados lineamientos doctrinarios, muy alejados de sus funciones artístico patrimoniales, han desdibujado su misión, debilitando su capacidad de convocatoria, el impacto social de sus servicios, la calidad en sus exposiciones y su otrora valiosísima producción de materiales de apoyo a la educación. De manera injustificada, durante una década de ingentes recursos en el erario público, las colecciones de estos museos asediados por la centralización, se han estancado y desactualizado.

El vaciamiento de sentido de nuestras instituciones museísticas que hoy se intenta consumar con esta nueva medida centralista, tiene un antecedente en la promulgación por parte del Ministro Sesto de una Fundación Nacional de Museos en 2005, como instancia supramuseo que asumió desde entonces el control de las funciones de los museos nacionales y su programación.

Al unísono con la creación de esta supraestructura, se impusieron en los museos estrategias que debilitaron el trabajo de los especialistas, rechazando sistemáticamente las prácticas curatoriales, eliminando las juntas directivas y consejos consultivos, que velaban por el buen funcionamiento de las instituciones y el mantenimiento y constante impulso de sus infraestructuras y, muy importante, la conservación y complementación de las colecciones, de acuerdo al perfil de cada museo.

Según el ICOM, el Consejo Internacional de Museos de la UNESCO, la existencia de una colección es parte definitoria del concepto mismo del museo, base de su existencia. Una razón de ser que impulsa sus funciones definitorias: para conservarla, investigarla, comunicarla y exhibirla con fines de estudio, educación y deleite, como testimonios materiales del ser humano y sus valores identitarios. Alejar la colección del museo heriría gravemente su esencia. ¿Es posible concebir museos sin colección y colecciones museísticas sin museo?

Aparte de las sobradas razones que fundamentan la ineludible condición de que cada museo preserve y difunda el patrimonio del cual es responsable, existen sobradas razones tecnicas y de seguridad. No es funcional, ni conveniente, ni seguro tener los patrimonios de todos los museos en un solo depósito. Un incendio, inundación o terremoto resultaría una tragedia nacional. Pero, más cotidianamente, el movimiento frecuente de las obras las pondría en el riesgo seguro de los traslados mismos.

Además, si el Ministro actual ha reconocido públicamente que “el manejo de la Fundación fue pésimo, porque se creó un equipo por encima de los museos…”, ¿cómo puede pretender ahora dejar este valiosísimo patrimonio de los venezolanos a cargo de una estructura tan ineficiente?

Los museos deben recuperar la figura de Fundaciones de Estado que les fue arrebatada al colocarlos bajo la égida única de la FMN. Deben seguir siendo instituciones del Estado, no del gobierno, y las razones humanísticas, técnicas, artísticas, la historia de una cultura y de sus obras no debe estar nunca al antojo, autoritario y cambiante, de un gobernante temporal.

Para cumplir con su imprescindible misión de conservación y difusión del patrimonio cultural se debe garantizar a los museos tanto el manejo de sus colecciones —base de su identidad y fortaleza institucional— como una amplia libertad de creación, autonomía programática y sustentabilidad financiera.

Nuestro país requiere y exige que sus museos, orgullo de muchas generaciones, sean respetados como bastiones de nuestra identidad, diversidad y pluralidad cultural. En ese sentido es que los abajo firmantes alzamos nuestra voz de enfático rechazo a la decisión de despojar a los museos nacionales de sus colecciones y su traslado a los depósitos de la sede, aún inconclusa, de la Galería de Arte Nacional.

Exhortamos a las autoridades culturales a derogar esta medida y a tomar otras que permitan la recuperación y el fortalecimiento de estas instituciones fundamentales para la vida cultural del país.

(ADHESIONES A:
firmasmuseos@gmail.com)

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lunes, 3 de mayo de 2010

REVOLUCIÓN EN LA REVOLUCIÓN XII: Twitter - Ese animal feroz (Columnista invitada: la heroica Yoani Sánchez)

Copio íntegro, a continuación, un post reciente de la bitácora Generación Y, generada por Yoani Sánchez como uno de los más contundentes gestos libertarios en la lucha contra la interminable asfixia de la sociedad cubana. El texto resulta de particular interés por su demostración de lo inimaginablemente absurdos que pueden resultar los controles paranoicos de la dictadura en ese país (¿cuántos de los que en el Perú nos consideramos de izquierda toleraríamos un solo día de esas imposiciones?). Pero el informe es además importante por la explicitación del papel decisivo que las nuevas tecnologías pueden llegar a tener en las luchas por la democracia. Una gesta épica repartida en infinitos gestos mínimos, "relatando la Isla en trozos de 140 caracteres", como con tan callada elocuencia lo resume este escrito.



TWITTER: ESE ANIMAL FEROZ

Anoche me visitó un amigo que vive en Las Villas y que para llegar hasta la capital debe sortear los problemas de transporte y el círculo de vigilancia que lo rodea. Me contó que hace unas semanas estuvo detenido y le quitaron el teléfono móvil durante un par de horas, hasta que un oficial apareció, contrariado, con el pequeño Nokia entre sus manos. “Ahora sí que estás en problemas” le repetía una y otra vez el teniente de la Seguridad del Estado que lo tenía recluido en aquella estación. La razón para tanta alarma era que en su agenda telefónica había una entrada bajo el nombre de Twitter acompañada de un número en el Reino Unido*.

“Nadie te salva de los quince años” lo amenazó el policía mientras le confirmaba que enviar SMS a alguien con un nombre tan raro y que vivía tan lejos era un delito enorme. No sabe él que el camino para sacar nuestros tweets al ciberespacio es el rústico envío de mensajes de sólo texto a través del servicio celular. Tampoco imagina que en lugar de llegar a manos de un miembro de la inteligencia británica, nuestros breves textos van a parar a ese pájaro azul que los hace volar por el ciberespacio. Es cierto que se trata de una emisión a ciegas y que no podemos leer las respuestas o referencias que hacen los lectores, pero al menos estamos relatando la Isla en trozos de 140 caracteres.

Pensando siempre en conspiraciones, agentes y conjuras, no se han percatado que las tecnologías han convertido a cada ciudadano en su propio medio de difusión. Ya no son los corresponsales extranjeros quienes validan determinada noticia ante los ojos del mundo, sino que –cada vez más– nuestras incursiones en Twitter se convierten en referencia informativa. Mi amigo me lo cuenta a su manera: “Yoani, cuando veníamos hacia La Habana teníamos un gran operativo detrás. Yo redacté de antemano un SMS para advertir si nos detenían”. Quizás fue el brillo de la pantalla del Nokia o la convicción de que algo nuevo se interponía entre el perseguido y los perseguidores lo que evitó que lo metieran en la patrulla. Si lo hubieran interceptado, un breve clic en el botón de enviar habría sacado su grito a la Web, contando aquello que a la prensa internacional le hubiera llevado horas saber.

Lo despedí en la puerta y llevaba su móvil en la mano, como una linterna de tenue luz. En la carpeta de “borradores” un texto ya preparado lo protegería de las sombras que lo esperaban allá abajo.

* Entre los servicios que ofrece Twitter, está la posibilidad de publicar a través del SMS para quienes no tenemos acceso a Internet. Todo se hace a través de un número de servicio al que se mandan los mensajes que aparecerán inmediatamente ubicados en la cuenta del usuario.

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