Micromuseo - Bitácora

miércoles, 6 de julio de 2011

EJÉRCITO ROSA: LA FEMINIZACIÓN DE LO MARCIAL. Hoy jueves 7 de julio se inaugura exposición de Micromuseo en la Sala Luis Miró Quesada Garland



Este jueves 7 de julio, a las 7:30 de la noche, Micromuseo ("al fondo hay sitio")inaugura en la Sala Luis Miró Quesada Garland de la Municipalidad de Miraflores una exposición de altos rigores y provocaciones. Bajo el nombre de Ejército rosa: la feminización de lo marcial, la curaduría de Gustavo Buntinx ensaya una mirada oblicua a nuestra más reciente historia plástica. Y política.

"A la guerra interna durante la República de Weimar Peruana (1980-1992)", argumenta el ensayo que sustenta la muestra, "le sucedió una dictadura que hasta el 2000 pretendió imponernos sus políticas fascistoides de la marcialización y del simulacro. Una paralizante condición de época que intenta prolongarse hasta nuestros días, pero desde el primer momento enfrentada por la escena artística en sus franjas más críticas. Que son a veces las más paródicas: la feminización de lo marcial ha sido una de sus principales estrategias refractarias a la militarización de los sentidos y del sentido común. La revelación y liberación oblicua de las tensiones sexuales atrapadas en la regimentación castrense".

Esta muestra explora cierta línea rosa de resistencia artística a todo ello. Una educación cívica distinta, tal como se desarrolla a partir de 1992, el propio año del golpe de estado, desde algunas de sus expresiones más agudas.

Es interesante la frecuencia con que resultan ser mujeres (pero no siempre) quienes con mayor fricción entonan esos cantos paralelos. Fricción y drama y gracia y perturbada ambivalencia. Sexual, racial, política. Mediante estrategias sesgadas, como la sensualización del uniforme o la cópula utópica de los vehículos motorizados de la guerra, incluso el empoderamiento fálico de la mujer, est@s artífices logran un comentario cifrado a las identidades cambiantes y los vaivenes inciertos de violencias que entre nosotros se desatan sin derrotero previsible.

La feminización de lo marcial se constituye de ese modo en un recurso privilegiado. Casi un signo de los tiempos. Así procura comprenderlo esta exposición, reuniendo obras de una docena de los protagonistas más agudos y reconocidos de nuestra escena: Patricia Bueno, Patricia Camet, Claudia Coca, Natalia Iguíñiz, Luz Letts, José Antonio ("Cuco") Morales, Cecilia Noriega-Bozovich, Eduardo Tokeshi, Susana Torres Márquez, Paul Vallejos, Alice Wagner, Moico Yaker. También Giuseppe Campuzano, quien presenta una nueva intervención de su Museo Travesti del Perú, concebida especialmente para esta ocasión.

El resultado es impresionante. Por el goce sensorial, incluso lúdico, de su notable despliegue de técnicas y talentos, sin duda. Pero también por su alto nivel de criticidad, por la complejidad de su inteligencia. Visual y política y erótica y artística (¿cuál es la diferencia?).

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