Micromuseo - Bitácora

sábado, 16 de julio de 2011

"EJÉRCITO ROSA" EN EL PROGRAMA "MESA DE NOCHE" DEL CANAL N



Sigue siendo impresionante la concurrencia masiva de visitantes a la actual exposición de Micromuseo, Ejército rosa: la feminización de lo marcial (1992-2011). A ese interés popular se le vienen sumando comentarios y reportajes diversos en la prensa. Cuelgo en la apertura de este post el reportaje transmitido la semana pesada en el programa Mesa de Noche del canal Plus TV de la televisión peruana.

La muestra continúa hasta el 31 de diciembre en la Sala Luis Miró Quesada Garland de la municipalidad del distrito limeño de Miraflores, en la esquina de la avenida Larco y la calle Diez Canseco. El horario de atención es de las 11 a las 21 horas, todos los días salvo los lunes. Mañana domingo 16, sin embargo, la galería estará cerrada por razones excepcionales.

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miércoles, 6 de julio de 2011

EJÉRCITO ROSA: LA FEMINIZACIÓN DE LO MARCIAL. Hoy jueves 7 de julio se inaugura exposición de Micromuseo en la Sala Luis Miró Quesada Garland



Este jueves 7 de julio, a las 7:30 de la noche, Micromuseo ("al fondo hay sitio")inaugura en la Sala Luis Miró Quesada Garland de la Municipalidad de Miraflores una exposición de altos rigores y provocaciones. Bajo el nombre de Ejército rosa: la feminización de lo marcial, la curaduría de Gustavo Buntinx ensaya una mirada oblicua a nuestra más reciente historia plástica. Y política.

"A la guerra interna durante la República de Weimar Peruana (1980-1992)", argumenta el ensayo que sustenta la muestra, "le sucedió una dictadura que hasta el 2000 pretendió imponernos sus políticas fascistoides de la marcialización y del simulacro. Una paralizante condición de época que intenta prolongarse hasta nuestros días, pero desde el primer momento enfrentada por la escena artística en sus franjas más críticas. Que son a veces las más paródicas: la feminización de lo marcial ha sido una de sus principales estrategias refractarias a la militarización de los sentidos y del sentido común. La revelación y liberación oblicua de las tensiones sexuales atrapadas en la regimentación castrense".

Esta muestra explora cierta línea rosa de resistencia artística a todo ello. Una educación cívica distinta, tal como se desarrolla a partir de 1992, el propio año del golpe de estado, desde algunas de sus expresiones más agudas.

Es interesante la frecuencia con que resultan ser mujeres (pero no siempre) quienes con mayor fricción entonan esos cantos paralelos. Fricción y drama y gracia y perturbada ambivalencia. Sexual, racial, política. Mediante estrategias sesgadas, como la sensualización del uniforme o la cópula utópica de los vehículos motorizados de la guerra, incluso el empoderamiento fálico de la mujer, est@s artífices logran un comentario cifrado a las identidades cambiantes y los vaivenes inciertos de violencias que entre nosotros se desatan sin derrotero previsible.

La feminización de lo marcial se constituye de ese modo en un recurso privilegiado. Casi un signo de los tiempos. Así procura comprenderlo esta exposición, reuniendo obras de una docena de los protagonistas más agudos y reconocidos de nuestra escena: Patricia Bueno, Patricia Camet, Claudia Coca, Natalia Iguíñiz, Luz Letts, José Antonio ("Cuco") Morales, Cecilia Noriega-Bozovich, Eduardo Tokeshi, Susana Torres Márquez, Paul Vallejos, Alice Wagner, Moico Yaker. También Giuseppe Campuzano, quien presenta una nueva intervención de su Museo Travesti del Perú, concebida especialmente para esta ocasión.

El resultado es impresionante. Por el goce sensorial, incluso lúdico, de su notable despliegue de técnicas y talentos, sin duda. Pero también por su alto nivel de criticidad, por la complejidad de su inteligencia. Visual y política y erótica y artística (¿cuál es la diferencia?).

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viernes, 16 de abril de 2010

MELANCOLÍAS DE LA VIOLENCIA - MICROMUSEO EN BOLIVIA: EXPOSICIONES, CONFERENCIAS, CLÍNICAS DE OBRA


Chiara Macchiavello. Exilio. 2008. Video transferido a DVD. Color. Mudo. 03:24”. Colección MICROMUSEO ("al fondo hay sitio").

El pasado martes 13 de abril, en la Fundación Simón I. Patiño de la ciudad boliviana de Santa Cruz, MICROMUSEO estrenó su más reciente proyecto curatorial, con intervenciones que incluyen conferencias, discusión de portafolios, proyecciones fílmicas… Y una exposición inédita, presentada bajo el título de Postfacio: melancolías de la violencia. Video peruano: post-guerra, tras-dictadura (2000-2009).

Se trata de un desarrollo adicional para las reflexiones continuas que desde la década de 1980 venimos articulando sobre las transformaciones culturales que en el Perú acompañan las experiencias traumáticas de la guerra civil, primero, y luego de la dictadura encabezada por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Pero la mirada esta vez se pone sobre las derivas anímicas de todo ello durante lo que va del nuevo siglo. La resaca melancólica de todo lo vivido, en cierto registro sensible capturado desde el video arte nacional. Y en una película culminante. Y en un documental involuntario.

La muestra reúne videos de Miguel Aguirre, Luz María Bedoya, Angie Bonino, Patricia Bueno, Íntegro (Óscar Naters, Ana Zavala), Diego Lama, Chiara Macchiavello, José Luis Martinat, Susana Torres Márquez y Moico Yaker. Friccionados todos por la intrusión cinematográfica de Claudia Llosa (con La teta asustada, justamente) y por la perturbación política del Vladivideo Nº 1460, el famoso video Kouri-Montesinos. Esta opción curatorial última ya generó polémica en Lima cuando fue anunciada durante un conversatorio propiciado por El Comercio, pero en realidad es un acto más de coherencia con las estrategias friccionarias articuladas desde hace años por la teoría y la práctica de MICROMUSEO.

La proyección de la película de Llosa se efectuó el miércoles 14 con un lleno completo que incluso dejó a decenas de personas en la calle. También ante un público nutrido, el jueves 15 la conferencia Que la diferencia refulja presentó el proyecto crítico de MICROMUSEO en la amplitud de sus luchas por una musealidad mestiza, una musealidad promicua, una musealidad plebeya. Además se realizaron, el mismo jueves 15 y el viernes 16, clínicas para la discusión de la obra de artífices especialmente convocados desde las distintas regiones de Bolivia.

Una sumatoria de esfuerzos que confirma a MICROMUSEO como una plataforma importante para el intercambio de fluidos entre la escena artística peruana y la internacional. Así lo demuestran sobre todo (pero no exclusivamente) las enormes exposiciones nuestras recientemente acogidas por la Bienal de Valencia y la Trienal de Chile.

Como fruto del intercambio de fluidos con Bolivia se fantasean ya otras reciprocidades. Y la colección de MICROMUSEO incorpora ––donación mediante–– sendas pequeñas obras mayores de Alfredo Román y Raquel Schwartz, dos de los artífices más incisivos de la escena boliviana.

A continuación reproduzco el texto introductorio instalado en el ingreso de la exposición. Se trata del extracto de un ensayo mayor que pronto publicaremos también en nuestra web. Las exaltaciones tipográficas responden a un criterio museográfico.

(La generosa invitación de la Fundación Simón I. Patiño se dio en el marco de una serie de actividades relacionadas al Perú que incluirán, la próxima semana, una conferencia sobre César Vallejo –a cargo de Alba María Paz Soldán– y un concierto de música urbana, a cargo del grupo Del Pueblo y del Barrio. Agradecemos también a la galería Kiosko por sus alientos y apoyos en la concepción de este proyecto).


Vladimiro Lenin Montesinos Torres. Video Kouri-Montesinos (Vladivideo No. 1409). 5 de mayo de 2000. Ready-made: Video transferido a DVD. Color. Sonido. 56:02". Colección MICROMUSEO ("al fondo hay sitio"). (Tomado de su primera transmisión televisiva, realizada el 14 de setiembre de 2000 por el canal N, Lima.

POSTFACIO
Melancolías de la violencia


Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra


CÉSAR Vallejo


La palabra POSTFACIO proviene del latín post y del verbo fari (hablar). Como OPUESTO complementario de prefacio, alude a lo que se dice después de lo DICHO. O después de los HECHOS.

Ambos sentidos son pertinentes para esta selección de videos peruanos. No un muestrario sino un RECORTE sesgado: la exploración de cierto registro sensible, parcial y TÁCITO, en un país que durante los últimos diez años EMERGE transformado, TRASTORNADO, tras dos décadas atravesadas por la GUERRA y por la DICTADURA. Por las luchas también artísticas para DERROTAR esos tiempos.

Pero, a diferencia de otros proyectos de MICROMUSEO, lo que aquí se hurga no es la HUELLA explícita del conflicto sino su efecto DIFERIDO. PÓSTUMO: una suerte de DEPRESIÓN post-parto tras los arduos triunfos CÍVICOS sobre la vocación de MUERTE y el AUTORITARISMO.

MELANCOLÍAS DE LA VIOLENCIA es el subtítulo que ancla los sentidos múltiples del conjunto así formado por una película (a ser proyectada separadamente) y diez videos de origen artístico. Y otro concebido con finalidades DELICTIVAS, pero RECUPERADO para esta exposición como ready-made.

HISTÓRICO: ese video Kouri-Montesinos (así inmortalizado por los apellidos de sus protagonistas principales) es un primoroso ejemplo del ARTE CONCEPTUAL INVOLUNTARIO. Un gesto de lo REAL que, sin quererlo o saberlo, pone en evidencia cómo la realidad misma es piedra de escándalo. Es el caso de esta cinta FLAGRANTE, el primero de miles de documentos similares que, contra su propia voluntad, hicieron clamorosamente pública la práctica sistemática del SOBORNO y la EXTORSIÓN por el régimen de Alberto FUJIMORI y Vladimiro MONTESINOS. Todo minuciosamente registrado para comprometer incluso a los INSTIGADORES de esos delitos y de las grabaciones mismas. Una PULSIÓN visiva que inscribe al Perú en la (post)modernidad más PERVERSA (Sex, Lies and Vladitapes). Y cuya REVELACIÓN masiva el 14 de setiembre del año 2000 marca para siempre la década que entonces se inicia, interfiriendo la condición existencial y MEDIÁTICA del país. Modificando incluso su percepción ARTÍSTICA.

De allí la presencia también sonora de esa cinta en una instalación que deliberadamente ACALLA casi todas las demás obras, audibles sólo mediante auriculares. La excepción se ubica fuera de sala, en este ingreso, como introducción LÚDICA y DRAMÁTICA del conjunto entero: la edición digital que borra los personajes de las FESTIVAS escenas BÉLICAS en un episodio de Bugs Bunny.

Atención a las iniciales y últimas tomas de ese video ALTERADO: las fortificaciones ENFRENTADAS, la naturaleza DEVASTADA. Y un camino para NADIE, conducido a la NADA, sobre el que se cierra el círculo NEGRO de la pantalla. O de la HISTORIA.

“¡Y si después de tanta historia”, escribía VALLEJO en el poema que nos sirve de epígrafe, “sucumbimos, no ya de ETERNIDAD, sino de esas cosas sencillas, como estar en la casa o ponerse a CAVILAR!”.

La melancolía.


José Luis Martinat. Guerra. 2006. Video transferido a DVD. Color. Sonido. 02:40”. Colección MICROMUSEO ("al fondo hay sitio").
(Intervención de materiales extraídos de un capítulo de la serie animada Bugs Bunny, episodio Bunker Hill Bunny.

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domingo, 7 de marzo de 2010

(C)HOLLYWOOD / EL ARTE DE SANAR



Escribo pocas horas antes de definirse el llamado Óscar a la mejor película extranjera. Como es harto sabido, un filme peruano –La teta asustada– ha llegado a ser uno de los cinco finalistas para ese reconocimiento, tan ansiado por muchos, aunque no el más serio o apreciable: el Óscar es sin duda el premio mayor del cine-industria, pero el del cine-arte es el Oso de la Berlinale. Y esa presea, esa proeza, ha sido ya lograda por la extraordinaria obra de Claudia Llosa y su milagroso equipo.

Pero la mía, claro, no es ni pretende ser una posición objetiva. Me siento intensamente cercano a esta película y a la anterior de su directora, Madeinusa, por razones varias que van de lo político a lo artístico a lo personal. A lo familiar incluso: mi esposa, Susana Torres, ha compartido con Patricia Bueno la dirección artística de los dos largometrajes de Llosa. Quien sienta que esta circuntancia, transparente y admitida, descalifica mis opiniones sobre el tema, queda cordialmente invitado a prescindir de ellas.

Pero no es sobre la película en sí que quisiera ahora reflexionar, sino sobre su condición de síntoma y vector de una situación más amplia y decisiva. El quiebre crucial que desde la caída de Fujimori se viene experimentando en la historia de nuestros ánimos y mentalidades. Tras dos décadas traumáticas de guerra civil y dictadura el Perú vislumbra ya el tránsito de las culturas de la aflicción y de la queja a las de de una autoafirmación positiva. Una revolución de la autoestima que construye orgullos propios aprendiendo a no reprimir sino productivizar la diferencia.

Es lo que a su manera manifiesta el dibujo que colma la carátula última (5 marzo 2010) de El Otorongo, el suplemento humorístico del diario limeño Perú.21. Sin entrar a discutir aquí las calidades gráficas de esa imagen, me importa destacar el gesto triunfador con el que Magaly Solier –la protagonista ayacuchana de la película– hace suyo no sólo el codiciado trofeo áureo (y fálico) sino además el sistema entero de consagraciones que en él se expresa: atención al detalle crucial de la letra "C" mayúscula que se añade al consabido letrero de Hollywood para transformarlo, travestirlo, en nuestro popular "Chollywood". Ese juego alfabético es de antigua data, pero por ello mismo adquiere aquí un renovado y subversivo sentido al convertir en símbolo de valoraciones afirmativas un término por lo general utilizado para fines risueños o despectivos. El inevitable componente andino de nuestra construcción cultural deja ya de ser un lastre a ser ironizado o disimulado para constituirse en un poder distintivo.

De allí, tal vez, el proceso impresionante de identificación masiva y sin precedentes con La teta asustada que se viene desarrollando entre la población peruana más amplia. Una adhesión emocional que por momentos pareciera asemejarse a ciertas euforias generadas en torno a nuestros escasos logros deportivos. Hay, por ejemplo, algo revelador en el lenguaje de los radioescuchas que llaman a las emisoras para expresar, en primera persona plural, su confianza casi unánime en poder alcanzar este nuevo reconocimiento internacional: "nosotros vamos a ganar", es la frase característica con que los peruanos se apropian de La teta asustada, la hacen suya en los términos más personales. Acaso también porque les habla desde las más personales violencias sufridas por nuestra comunidad imaginada.

Poco importa, entonces, que las probabilidades de realmente obtener el Óscar sean más bien remotas: a diferencia de lo que acontece con las demás películas en competencia (todas ellas notables, por cierto) no existen en nuestra economía cinematográfica las fortunas necesarias para promover debidamente La teta asustada entre los miles de miembros de la academia norteamericana cuyo voto masivo define la consagración oficial. La consagración verdadera, sin embargo, es otra. Y se vincula a una transformación cultural que es también profunda, raigalmente política. Como en el propio filme: un arte de sanar.

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