Micromuseo - Bitácora

domingo, 8 de febrero de 2009

TRES AL CUBO: OPINIONES DE DIEGO OTERO Y ÉLIDA ROMÁN


Alfredo Márquez y Ángel Valdez. Caja negra. 2001. Acrílico y serigrafía sobre tela. 240 x 240 cm.


En la prensa se multiplican los señalamientos sobre la exposición Tres al cubo: trinidades apócrifas, organizada por Micromuseo ("al fondo hay sitio") y el proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S) en la Galería Germán Kruger Espantoso del Instituto Cultural Peruano Norteamericano del distrito limeño de Miraflores. Hoy domingo 7 de febrero el diario El Comercio publica dos comentarios. Transcribo a continuación el de Diego Otero en el suplemento Dominical, interesado particularmente por la producción más histórica en esta muestra, como el cuadro Caja negra de Alfredo Márquez y Ángel Valdez. Para no recargar este post, difundiré en otro momento la interesante reflexión de Élida Román acogida por la sección Luces.

Para más información e imágenes de Tres al cubo, pueden verse los materiales anteriores en esta misma bitácora y también nuestro sitio web.


APOCALIPSIS Y FIESTA


Tres al cubo. La nueva muestra de A Imagen y Semejanza, el proyecto dirigido por Ángel Valdez, es una sugerente indagación en el concepto de trinidad a través de la historia del Perú y sus constantes transformaciones culturales. La curaduría corre a cargo de Gustavo Buntinx.

Por: Diego Otero

La pieza emblemática del proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S) es también la que marca su génesis y la más perfecta enunciación de sus principios creativos. Caja negra, el díptico de gran formato que firmaron Ángel Valdez y Alfredo Márquez en el año 2000 [2001], es el resultado de una magnífica instrumentalización de la iconografía virreinal —en tanto sistema visual pero también en tanto metáfora: el barroco colonial es un arte mestizo, empleado originalmente como herramienta de adoctrinamiento religioso— para retratar al Perú contemporáneo en toda su complejidad, su drama y su voluptuosidad.

En Caja negra se entrelazan imágenes y símbolos de un sinfín de procedencias y categorías: cultura popular y cultura erudita, testimonio, documento, cita histórica, denuncia, provocación, etcétera. Y todo a través de una estrategia visual que actualiza dramáticamente sus referencias. A propósito, el propio Ángel Valdez ha dicho: “la obra neobarroca tiene la capacidad de estar aquí y ahora, pero ese momento actual congrega a todos los tiempos y todos los espacios”. Todos los tiempos y todos los espacios que, también dramáticamente, conviven en el Perú de hoy. (Esa “comunidad inimaginada donde ningún presente cancela todos los pasados”, de la que habla Gustavo Buntinx en el texto curatorial). De ahí el impacto y la pertinencia de la pieza. De ahí su potencia.

La estructura de Caja negra está sostenida en una típica trinidad de la pintura barroca religiosa, solo que “disfrazada” por Valdez y Márquez para que las tres figuras parezcan terroristas, o jueces sin rostro, o simplemente verdugos. La trinidad es una de las formas habituales de representación en la retórica barroca. Una forma que ha sido explorada en sus múltiples sentidos y en sus diversas mutaciones contemporáneas en la muestra Tres al cubo, que es una especie de colectiva histórica —en sentido literal— cuyo objetivo es hilvanar las intuiciones creativas de un artista como Ángel Valdez.

Concebida como ensayo visual, la muestra recoge una interesante variedad de representaciones de trinidades creadas en territorio peruano; antes, durante y después de la conquista. Representaciones que dialogan con la tesis de Buntinx, que no tiene reparos en advertirnos desde el comienzo: estamos por ver una muestra que habla del apocalipsis. Buntinx, siguiendo la línea habitual de su discurso, establece un eje que va de la Sarita Colonia de Huayco a este trabajo de AI&S. Un eje que es la religión, sobre todo en lo que ésta tiene de insuperable manifestación de la cultura popular.

Pero ahí donde la Sarita celebraba el “milagro” de la migración, la triada de polípticos concebidas por Valdez, que surgen a la diestra del público en la galería, habla de una humanidad que agoniza, y que lo hace entre la brillantez intelectual y la incapacidad física del físico cuántico Stephen Hawking, ubicado en la figura del padre; o entre la marginalidad icónica y el drama de un latino enfermo de sida en un hospital público de Estados Unidos, ubicado en la figura del hijo, o, menos afortunadamente, en el cóndor telúrico que ocupa el lugar del Espíritu Santo.

Entre la horrorosa vacuidad de un mundo sin fe y la maquinaria autodestructiva de la sociedad de consumo, el neobarroco de Tres al cubo se propone como una denuncia crispada y pasional y, a la vez, como algo parecido al comentario irónico, extrañamente sereno y triste, de un desahuciado.


Ángel Valdez. Caldo de cultivo. 2004. Acrílico y serigrafía sobre tela. 200 x 200 cm.

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domingo, 1 de febrero de 2009

A IMAGEN Y DIFERENCIA (arte y teología)

(Todas las imágenes son detalles de la serie Vida / Pasión & Muerte , pintada por Ángel Valdez entre 2008 y 2009).


Un interesante número de personas me ha sugerido inquietudes espirituales respecto a la exposición Tres al cubo: trinidades apócrifas, inaugurada el pasado martes 27 de febrero en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano del distrito limeño de Miraflores. Una muestra surgida de la alianza y lucha de Micromuseo con el proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S), donde la presencia protagónica de Ángel Valdez no inhibe la incorporación de obras y colaboraciones múltiples, de artífices de todo género y condición.

Esto último ha sido motivo de otros comentarios, a las que procuraré atender luego. Lo que ahora me cabe abordar son las emociones despertadas por la presencia inusitada de la teología en este planteamiento artístico-curatorial. Y político. Para esa discusión recurro a la reproducción de uno de los tres (3) escritos que organizan la exposición. Aunque se trata, en realidad, de una sinopsis: los materiales completos se publicarán en el libro con el que se piensa cerrar la muestra. (Pero no la experiencia).

Más información en nuestra web: http://micromuseo.org.pe/rutas/trinidad/index.html


A continuación el texto:

A IMAGEN Y DIFERENCIA *

I

Somos los ÚLTIMOS hombres (y mujeres, y demás). Vivimos la condición TERMINAL de la humanidad. La insensatez tecnológica, la locura ecológica, la demencia ideológica, combinadas todas con la HUBRIS de la ingeniería genética, hacen de la nuestra una de las FINALES generaciones que puedan ser propiamente llamadas homo sapiens sapiens.

La DIGITALIZACIÓN de la cultura es apenas el preámbulo de la digitalización de la naturaleza, de la MATERIA misma. ¿Cuál es el destino, bajo estas condiciones extremas, de aquello esencial que Martin Heidegger llamaba “COSA”, de aquella esencia que Walter Benjamin denominaba “AURA”? La palabra clave para nuestra época crepuscular no es revolución sino MUTACIÓN. Transfiguración, TRANSUSTANCIACIÓN. También en su más radical sentido. Espiritual y POLÍTICO.

Tiempos mutantes, culturas APOCALÍPTICAS. Apocalipsis, sin embargo,significa REVELACIÓN, y en este final de los tiempos todo ha de ser revelado en su esencia de diferencia y CONTRADICCIÓN. En su ambivalencia y otredad autocontenida. En su ALTERIDAD.


II

Padre, Hijo, Espíritu Santo. La Divinidad, segmentada pero íntegra. UNA Y TRINA. El misterio teológico de la Sagrada Trinidad, escribe Juan Pablo II, es “el más profundo: el de la VIDA ÍNTIMA de Dios mismo”. También el de la vida simbólica de una civilización cristiana y una naturaleza humana en trance y AGONÍA. Para así percibirlo resulta preciso entender a la RELIGIÓN no sólo como un simple acto de fe sino además como una portentosa MATRIZ cultural. Y política.

Es precisamente ésta la suma de sentidos que a partir de 2001 viene desarrollando el proyecto A Imagen y Semejanza (luego también AI&S), en sus inicios concebido por Alfredo MÁRQUEZ y Ángel VALDEZ. Bajo esa sugestiva fórmula BÍBLICA, y con cambiantes participaciones (Álex ÁNGELES, Carlos LAMAS, Marcel VELAOCHAGA…), un nutrido grupo de artífices lleva a su culminación programática ciertas PULSIONES (NEO)BARROCAS que desde hace años PERTURBAN la escena artística peruana.

El resultado es una ordenada TEMPESTAD de imágenes eruditas cuyo correlato de sabor popular se da en el desborde tecnotropical donde se entremezclan las propuestas de Christian Bendayán, Harry Chávez, Lu.Cu.Ma. (Luis Cueva Manchego), Piero (Julio Walter Guevara Sepúlveda) o Lewis Saquiray, entre tantos otros. En el horizonte compartido por ambas vertientes, el (neo)barroco adquiere para los tiempos actuales una importancia análoga a la que el POP ACHORADO alcanzó durante los inicios de la década de 1980 con las propuestas del taller E.P.S. HUAYCO y desarrollos asociados. Dos recorridos artísticos que marcan –enmarcan– los preliminares y el epílogo de nuestra GUERRA CIVIL reciente. Tal vez no deba sorprender el que en ambos casos la imaginería determinante sea de índole religiosa. Y TRANSTEMPORAL.

La experiencia de E.P.S. Huayco culmina con la transformación de la efigie contemporánea de SARITA COLONIA en alfombra procesional, en huaca (post)moderna, en colonial VIRGEN DEL CERRO. Veinte años después, el proceso de A Imagen y Semejanza se funda y mantiene en la recuperación TRANSGRESORA de tres iconografías de la Sagrada Trinidad: el despliegue TRIPLICADO de personas iguales (2001-2004); la integración TRIFACIAL de identidades distintas (2004); la TRIPARTICIÓN alegórica en el anciano, en el joven, en la presencia alada (2008-2009).

En cada caso son a su vez tres representaciones las que se ensayan. Tres versiones de tres programas trinitarios que esta exposición reúne bajo la fórmula MÍSTICO-MATEMÁTICA de Tres al cubo. Nueve composiciones finalmente completadas por la triada impresionante de polípticos con que Valdez ahora actualiza y SUBVIERTE la más ORTODOXA y convencional de esas iconografías.

La suave figuración del ESPÍRITU SANTO como paloma cede aquí paso al condor TELÚRICO, al pelícano EUCARÍSTICO, al IMPÁVIDO pavo real de la soberbia. La omnipotente efigie celestial de DIOS PADRE es sustituida por la MALTRECHA humanidad terrena de Stephen HAWKING, cuya fama como físico CUÁNTICO es sólo superada por el drama de la esclerosis progresiva que paraliza y RETUERCE su cuerpo. Y la imagen RESURRECTA del HIJO se modela CADAVÉRICA en la fotografía Associated Press de un latino abandonado como enfermo terminal de SIDA en un hospital de beneficiencia de los Estados Unidos.

A cada costado, el despliegue LACRIMOSO de la madre de Jesús y de la Magdalena (María VIRGEN, María RAMERA) bajo la forma de una sufrida DOLIENTE del genocidio de Rwanda y una SOBREVIVIENTE milagrosa del terremoto en Pakistán. Distribuidos entre los distintos paneles, quince símbolos de la PASIÓN en clave señalética. Y en clave realista la VERÓNICA, la Corona de Espinas. Y en anamorfosis clásica la CALAVERA de Hans HOLBEIN. Por doquier, ÍCONOS prehispánicos, coloniales, contemporáneos. Lemas y emblemas en CÓDIGOS e ideogramas. E imágenes condensadoras de nuestras muchas VIOLENCIAS.


III

Ninguna tan expresiva, sin embargo, como la propia DESCOMPOSICIÓN cromática del políptico original en las dos versiones otras, mimando en términos pictóricos el efecto visual de un NEGATIVO fotográfico y el de una impresión FUERA DE REGISTRO. Esa perturbación, conceptual tanto como retiniana, HIERE la inteligencia del nervio óptico con la encandilante intuición de que es en la TEOLOGÍA donde la praxis cultural habrá de encontrar una de sus respuestas decisivas a nuestros DESANGELADOS tiempos sin Dios.

La teología y la filosofía más grave: el descalce de color en la tercera trinidad es también el fuera de registro de la exposición entera. De la cultura toda. Un comentario simultáneo a BENJAMIN y a HEIDEGGER. A la TRITURACIÓN del aura por la reproducción técnica que tan iluminadora obsesión despertaría en el judío MESIÁNICO. Y al oscurecimiento del mundo que el existencialista nazi vislumbra en la FUGA de los dioses, en el ahuecamiento moderno de la tierra.

Heidegger y Benjamin. El NAZI, el JUDÍO. En su ARTICULACIÓN conflictiva, en su FRICCIÓN conciliadora, se configura el horizonte contemplativo de nuestros tiempos terminales. A imagen y DIFERENCIA.

* Algunas líneas de este texto forman también parte de la ponencia Let Difference Shine, presentada en The Shape of Memory: the Museum and its Collections, la conferencia anual del CIMAM (International Committee of ICOM for Museums and Collections of Modern Art) acogida en noviembre de 2008 por la Asia Society Museum y el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York. La versión castellana (Que la diferencia refulja), se presentó al mes siguiente en Montevideo, durante el Segundo Encuentro de Espacios Culturales Alternativos de Iberoamérica.

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