Micromuseo - Bitácora

viernes, 8 de mayo de 2009

BARROCO FRÍO: MICROMUSEO CURA EXPOSICIÓN DE PABLO PATRUCCO EN LA GALERÍA ENLACE



Este viernes 8 de mayo, a las 7:30 p.m., se inaugura en la galería Enlace Arte Contemporáneo la exposición Barroco frío, del reconocido artífice Pablo Patrucco Núñez (Lima, 1975). Una propuesta a la que Micromuseo acompaña curatorialmente como desarrollo natural de sus continuas indagaciones sobre el barroco contemporáneo en el Perú. Un (neo)barroco peculiar cuya suma de vertientes sugiere una marca histórica para el arte de las últimas décadas en nuestro país.

Tal como recientemente hemos argumentado desde la curaduría de Tres al cubo, la vocación barroca en exhuberancias de inspiración popular (Christian Bendayán, et al.) y eruditas (todo el proyecto A Imagen y Semejanza), adquiere para los tiempos actuales una importancia análoga a la que el pop achorado alcanzó durante los inicios de la década de 1980 con las búsquedas del taller E.P.S. Huayco y desarrollos asociados. Dos recorridos artísticos que marcan –enmarcan– los preliminares y el epílogo de nuestras violencias recientes.

A este horizonte de época se le suma ahora la culminación y madurez de las elaboraciones personales de Patrucco, con matices y particularidades que permiten distinguirlo bajo el paradójico calificativo inscrito en el propio título de la exposición. Una categoría que se desarrolla y explica en el ensayo curatorial de Gustavo Buntinx reproducido en el catálogo de la muestra y en nuestra página web. Las formas actuales del fetichismo de la mercancía se ven allí abordadas desde una reflexión sobre la puesta-en-abismo icónica puesta sutilmente en escena por el complejo proyecto pictórico con que “Patrucco opone al calentamiento global de las imágenes el barroco frío de su contemplación autocontemplada”.

La exposición permanecerá abierta hasta el 25 de junio y el ingreso es libre.

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lunes, 23 de marzo de 2009

TRES AL CUBO: PRESENTACIÓN DE CATÁLOGO Y CIERRE DE EXPOSICIÓN - Martes 24 de marzo de 2009


(Ángel Valdez. Detalle de Vida / Pasión & Muerte III. 2008 - 2009.
Acrílico sobre tela)


Tras prolongarse dos semanas más allá de su fecha programada de cierre, este martes 24 culmina la exposición Tres al cubo - Trinidades apócrifas, organizada por Micromuseo ("al fondo hay sitio") en alianza y lucha con el proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S). Un final que es también un comienzo nuevo para la discusión: en esa misma fecha, a las 7 p.m., se presentará el catálogo de la muestra en el propio espacio que la acoge, la Galería Germán Kruger Espantoso del Instituto Cultural Peruano Norteamericano, en el distrito limeño de Miraflores.

Los comentarios estarán a cargo de los reconocidos artífices y comunicadores Sandro Venturo y Ricardo Wiesse, quienes se verán acompañados por los autores de la publicación: Ángel Valdez, cuya iniciativa pictórica dio origen a la propuesta, y Gustavo Buntinx, responsable de su desarrollo curatorial. La conjugación de esos cuatro nombres sugiere un intercambio nutrido de ideas donde lo artístico se verá intensamente friccionado por lo político y lo religioso. Incluso lo teológico.

Oportunidad última para confrontar las ideas y las imágenes que desde el pasado 27 de enero han motivado un raro consenso crítico en nuestra escena. Y tal vez una actualización distinta -entre Benjamin y Heidegger- de lo espiritual en el arte.

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lunes, 16 de febrero de 2009

MAÑANA MARTES 17 DE FEBRERO: VISITA GUIADA A "TRES AL CUBO" -------------------------––----- AYER DOMINGO 15: SEGUNDO COMENTARIO DE ÉLIDA ROMÁN

(Álex Ángeles, Carlos Lamas y Ángel Valdez [proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S)]. Trinidad esférica. 2004. Óleo y serigrafía sobre tela. 223 cm. [d.]).

Continúa la secuencia de publicaciones sobre Tres al cubo, la exposición organizada por Micromuseo y el proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S) en la sala de exposiciones del Instituto Cultural Peruano Norteamericano del distrito limeño de Miraflores. El pasado jueves Luis Lama la considera en Caretas la muestra más importante realizada hasta ahora en ese espacio. Y anteayer Élida Román le dedica en El Comercio una segunda, reflexiva nota, donde culmina su análisis sobre aspectos varios de esta experiencia múltiple. A continuación reproducimos las dos partes de su comentario. No sin antes recordar que hoy, martes 17, a las 18 horas, se realizará la segunda visita guiada a la exposición, a cargo del curador (Gustavo Buntins) y del artífice principalmente responsable de su proyecto pictórico (Ángel Valdez).

TRES AL CUBO

Por: Élida Román

I

Para comenzar, es necesario indicar que ésta es una muestra de necesaria visita. Tanto por el despliegue pictórico surgido del proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S), como por el planteo museológico desarrollado por Micromuseo, específicamente por su líder (chofer), Gustavo Buntinx, curador de la muestra y responsable de los textos que la acompañan.

A comienzos de este siglo, Ángel Valdez, en colaboración con Alfredo Márquez, crearon una gran pintura que es ya un hito en la evolución del arte local. Caja negra —presente en esta exposición— apareció como una extraña, caótica, alucinada y vibrante reunión de signos emblemáticos del tiempo, la historia y sus circunstancias más duras, en un intento de inventario de las iconografías que representaban no solo momentos específicos, sino que encarnaban con vigor sufrimientos, frustraciones, desgarros y formas de poder y opresión, en un aquelarre visual de abrumador barroquismo, que partía, precisamente, de una importante y difundida obra del arte colonial, representando la trinidad católica a través de tres figuras iguales. Del estilo barroco del pasado a la apropiación para la imagen contemporánea, fusionada con imágenes tomadas de los medios masivos y también participando algunas iconografías precolombinas que marcaban la geografía cultural. Imágenes fieles, no distorsionadas, solo ubicadas dentro de la enorme composición, alcanzando tensión y ritmos propios en un resultado coral.

A partir de allí, el AI&S se convirtió en una matriz de trabajo, interviniendo varios artistas en distintos momentos y produciendo obras acordes con la idea original, aportando ideas y rasgos personales pero fusionándose en el propósito respetado. La presencia constante fue la del autor original, Valdez, quien ahora presenta pinturas de su autoría, donde los grandes temas que afligen al hombre de hoy son representados, en una suerte de trasvestismo iconográfico, en obras de gran aliento, en que el origen de la pintura religiosa colonial sigue presente.

La culminación está en los tres políticos que integran la serie Vida / Pasión & Muerte (I, II y III), donde las referencias que apunto son forzadas a su máxima expresión, a través de cuadros en los que la cuidada calidad técnica no es elemento menor. Notables los cuadros de la serie Encomiendas (varios autores), donde prima la representación simbólica de la trinidad, a través del triángulo invertido y los círculos en que se inscriben los nombres de la trinidad; las líneas-caminos que los unen, registran las palabras “es”, “no es”. Este mismo ideograma es llevado por Valdez a una realización contemporánea, muda, abstracta, solo reproduciendo el esquema geométrico a través de ploteo en el muro y apoyo de espejos de vigilancia, en eficaz extrapolación y sugerencia contemporáneas.

Hasta aquí, las pinturas —el proyecto— que han interesado al Micromuseo e iniciado esta colaboración que resulta en la exposición del título. Las pinturas son analizadas e interpretadas : “propuesta pictórica [...] transmutada en intervención política y teológica. [...] En esa alianza y lucha se actualizan los planteamientos de una musealidad mestiza (planteando) la desjerarquización violenta del arte en su reintegración fecunda a la más amplia cultura material de la que forma parte”, declara Buntinx. El resultado es una prolija búsqueda de raíces y testimonios antropológicos y estéticos, centrados en la tríada como constante.


II

En la declaración de propósito y toma de partida para la decisión museológica con la que se ha encarado el proyecto, se manifiesta la opción por un tratamiento mestizo y promiscuo, a la vez que una intención clara, definida, por la negación de toda caracterización jerarquizada o elitista para la producción artística, llevando esta iniciativa al rechazo de los términos “artista” y “artesano” asignados a sus productores, para optar por “artífice”, que abarcaría las definiciones tradicionales para ambos.

En cuanto al análisis que la muestra propone, podríamos decir que el punto de más fuerte presencia es la superposición de iconografías, tanto del pasado como el presente, religiosas y laicas, documentales o doctrinarias, locales o importadas, siempre teniendo como fondo o patrón de estructura compositiva, las imágenes propias de una tradición occidental, ligada a la ilustración del dogma católico, sobre el que se inscriben fotogramas de la realidad inmediata y contemporánea. Violencia, enfermedad, tortura, hambruna, sufrimiento difundido; son temas recurrentes, presentados con dramatismo exaltado, así como el diálogo entre los modos semánticos de esa historia y los nuevos códigos de la tecnología actual. Todo esto, desplegado en la obra de Ángel Valdez.

Pero además de este discurso impactante, la curaduría se ha internado en la presencia valiosa y constante de la tríada, símbolo por antonomasia del dogma de la trinidad católica, tan bien graficado en la pieza colonial presente. A partir de ella, esta misma iconografía trinitaria es representada, sintetizándola en el triángulo y los círculos de sus vértices, que son imagen central de algunas piezas artesanales (no quisiéramos utilizar el término “artificiales”), que como numerosas otras obras expuestas, ilustran sobre la presencia, vigencia y poder de la tríada o la triple representación, desde el ceramio precolombino hasta el título de una obra literaria de César Calvo, por ejemplo.

Y ésta es la zona donde lo antropológico destaca sobre el discurso anterior, apartándose imperceptiblemente del mensaje original de Valdez. Apartamiento que enriquece, porque de este despliegue cuidado e inteligente, queda la vocación por mayores descubrimientos, la búsqueda por encontrar significados más trascendentes y connotaciones más universalistas. Quizás fuera del propósito de los responsables.

Desde los trigramas chinos para la auscultación del destino, hasta la construcción esquemática de formas, siempre compuestas por tres elementos, simbolizando “el ternario o la constitución triple del hombre: cuerpo, alma y espíritu, o del mundo: universo físico, universo inteligible o intelectual y universo espiritual o trascendente”, según L.Charbonneau-Lassay, que ya se encontraba en el período druídico o galorromano, hasta los graffiti templarios, y tantos hallazgos en las más diversas culturas a través del tiempo, confirman el carácter místico del número y del triángulo que lo representa, que según Eliade, es “imagen del origen o punto irradiante, [..y] con el vértice invertido, símbolo del agua”. Con relación a este último, agrega: “se considera equivalente al corazón por su forma y puede sustituirlo simbólicamente, sobre todo según su situación, si está en un centro”.

Símbolo ancestral que, por su fuerza, está innegablemente ligado a relaciones de poder.

Una propuesta poco habitual y, sin duda, provechosa.

(Anónimo. Escuela Qosqeña [Cusqueña]. Trinidad trifacial. ca. 1750-1770. Óleo sobre tela. 182 x 124 cm. Museo de Arte de Lima, donación Anita Fernandini de Naranjo).

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martes, 10 de febrero de 2009

TRES VISITAS TRINITARIAS (TRES) - HOY MARTES 10, A LAS 18 HRS., PRIMER RECORRIDO POR TR3S AL CUBO

(Detalles de la serie Vida / Pasión & Muerte, obra de Ángel Valdez, realizada entre 2008 y 2009)

ARTE Y POLÍTICA, ARTE Y VIOLENCIA, ARTE Y TEOLOGÍA
EN RECORRIDOS GUIADOS POR LA EXPOSICIÓN TR3S AL CUBO


MARTES 10, 17 Y 24 DE FEBRERO DE 2009 - 6 P.M.

Hoy martes 10, y luego los martes 17 y 24 de febrero, siempre a las 18 horas (6 PM), los responsables principales de la exposición Tr3s al cubo (trinidades apócrifas) recorrerán la muestra y discutirán con los asistentes sus muy particulares planteamientos –culturales y políticos y religiosos.

La cita es en la Galería Germán Kruger Espantoso del Instituto Cultural Peruano Norteamericano de Miraflores (ICPNA), donde se despliegan los resultados de esta alianza y lucha entre los proyectos A Imagen y Semejanza (AI&S) y Micromuseo (“al fondo hay sitio”). El curador Gustavo Buntinx se verá acompañado por el artífice Ángel Valdez, quien protagoniza la mayor parte de las interpretaciones pictóricas del misterio de la Sagrada Trinidad aquí integradas a una reflexión mayor sobre la condición incierta de la especie humana en su trance probable de mutación y/o extinción. Una experiencia donde se confrontan de manera explícita los retos ineludibles de la teología para el arte contemporáneo ante este horizonte terminal.

La teología y la antropología más radical: la muestra es también un desarrollo adicional de los postulados que Micromuseo viene avanzando para una musealidad mestiza, una musealidad promiscua, mediante la desjerarquización violenta del arte en su reintegración fecunda a la más amplia cultura material de la que forma parte. Hasta el punto de colapsar la distancia implícita en las denominaciones de “artesano” y “artista”, reemplazando ambas por el solo término de “artífice”.

Esta criticidad nueva en la praxis museal yuxtapone los fragmentos dispersos de nuestras muchas expresiones, recíprocamente iluminadas por sus contrastes tanto como por sus articulaciones. Estrategias friccionarias cuyo principio dinamizador es no reprimir sino productivizar las diferencias. Ubicar en escena museográfica el carácter discontinuo de la historia y de la cultura y de la política en una sociedad hecha de fracturas. Una comunidad inimaginada donde ningún presente cancela todos los pasados irresueltos que se derraman, que se derrumban sobre nosotros.

El resultado es la exhibición paritaria de lo erudito, lo popular y lo masivo en un solo flujo icónico. Lo artesanal, lo (semi)industrial, lo artístico. Lo prehispánico y lo moderno, lo colonial y lo contemporáneo, en asociaciones ilícitas, insólitas, pero no ajenas a las que ofrece nuestra vivencia permanente de simultaneidades aparentemente inconexas.

La complejidad de esta propuesta museográfica va de la mano con la densidad de los temas que a través de ella se interpelan. Y con sus tratamientos plásticos. Las visitas guiadas que aquí se anuncian serán una oportunidad privilegiada para profundizar el entrelazamiento de todas esas instancias.

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domingo, 8 de febrero de 2009

TRES AL CUBO: OPINIONES DE DIEGO OTERO Y ÉLIDA ROMÁN


Alfredo Márquez y Ángel Valdez. Caja negra. 2001. Acrílico y serigrafía sobre tela. 240 x 240 cm.


En la prensa se multiplican los señalamientos sobre la exposición Tres al cubo: trinidades apócrifas, organizada por Micromuseo ("al fondo hay sitio") y el proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S) en la Galería Germán Kruger Espantoso del Instituto Cultural Peruano Norteamericano del distrito limeño de Miraflores. Hoy domingo 7 de febrero el diario El Comercio publica dos comentarios. Transcribo a continuación el de Diego Otero en el suplemento Dominical, interesado particularmente por la producción más histórica en esta muestra, como el cuadro Caja negra de Alfredo Márquez y Ángel Valdez. Para no recargar este post, difundiré en otro momento la interesante reflexión de Élida Román acogida por la sección Luces.

Para más información e imágenes de Tres al cubo, pueden verse los materiales anteriores en esta misma bitácora y también nuestro sitio web.


APOCALIPSIS Y FIESTA


Tres al cubo. La nueva muestra de A Imagen y Semejanza, el proyecto dirigido por Ángel Valdez, es una sugerente indagación en el concepto de trinidad a través de la historia del Perú y sus constantes transformaciones culturales. La curaduría corre a cargo de Gustavo Buntinx.

Por: Diego Otero

La pieza emblemática del proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S) es también la que marca su génesis y la más perfecta enunciación de sus principios creativos. Caja negra, el díptico de gran formato que firmaron Ángel Valdez y Alfredo Márquez en el año 2000 [2001], es el resultado de una magnífica instrumentalización de la iconografía virreinal —en tanto sistema visual pero también en tanto metáfora: el barroco colonial es un arte mestizo, empleado originalmente como herramienta de adoctrinamiento religioso— para retratar al Perú contemporáneo en toda su complejidad, su drama y su voluptuosidad.

En Caja negra se entrelazan imágenes y símbolos de un sinfín de procedencias y categorías: cultura popular y cultura erudita, testimonio, documento, cita histórica, denuncia, provocación, etcétera. Y todo a través de una estrategia visual que actualiza dramáticamente sus referencias. A propósito, el propio Ángel Valdez ha dicho: “la obra neobarroca tiene la capacidad de estar aquí y ahora, pero ese momento actual congrega a todos los tiempos y todos los espacios”. Todos los tiempos y todos los espacios que, también dramáticamente, conviven en el Perú de hoy. (Esa “comunidad inimaginada donde ningún presente cancela todos los pasados”, de la que habla Gustavo Buntinx en el texto curatorial). De ahí el impacto y la pertinencia de la pieza. De ahí su potencia.

La estructura de Caja negra está sostenida en una típica trinidad de la pintura barroca religiosa, solo que “disfrazada” por Valdez y Márquez para que las tres figuras parezcan terroristas, o jueces sin rostro, o simplemente verdugos. La trinidad es una de las formas habituales de representación en la retórica barroca. Una forma que ha sido explorada en sus múltiples sentidos y en sus diversas mutaciones contemporáneas en la muestra Tres al cubo, que es una especie de colectiva histórica —en sentido literal— cuyo objetivo es hilvanar las intuiciones creativas de un artista como Ángel Valdez.

Concebida como ensayo visual, la muestra recoge una interesante variedad de representaciones de trinidades creadas en territorio peruano; antes, durante y después de la conquista. Representaciones que dialogan con la tesis de Buntinx, que no tiene reparos en advertirnos desde el comienzo: estamos por ver una muestra que habla del apocalipsis. Buntinx, siguiendo la línea habitual de su discurso, establece un eje que va de la Sarita Colonia de Huayco a este trabajo de AI&S. Un eje que es la religión, sobre todo en lo que ésta tiene de insuperable manifestación de la cultura popular.

Pero ahí donde la Sarita celebraba el “milagro” de la migración, la triada de polípticos concebidas por Valdez, que surgen a la diestra del público en la galería, habla de una humanidad que agoniza, y que lo hace entre la brillantez intelectual y la incapacidad física del físico cuántico Stephen Hawking, ubicado en la figura del padre; o entre la marginalidad icónica y el drama de un latino enfermo de sida en un hospital público de Estados Unidos, ubicado en la figura del hijo, o, menos afortunadamente, en el cóndor telúrico que ocupa el lugar del Espíritu Santo.

Entre la horrorosa vacuidad de un mundo sin fe y la maquinaria autodestructiva de la sociedad de consumo, el neobarroco de Tres al cubo se propone como una denuncia crispada y pasional y, a la vez, como algo parecido al comentario irónico, extrañamente sereno y triste, de un desahuciado.


Ángel Valdez. Caldo de cultivo. 2004. Acrílico y serigrafía sobre tela. 200 x 200 cm.

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domingo, 1 de febrero de 2009

A IMAGEN Y DIFERENCIA (arte y teología)

(Todas las imágenes son detalles de la serie Vida / Pasión & Muerte , pintada por Ángel Valdez entre 2008 y 2009).


Un interesante número de personas me ha sugerido inquietudes espirituales respecto a la exposición Tres al cubo: trinidades apócrifas, inaugurada el pasado martes 27 de febrero en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano del distrito limeño de Miraflores. Una muestra surgida de la alianza y lucha de Micromuseo con el proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S), donde la presencia protagónica de Ángel Valdez no inhibe la incorporación de obras y colaboraciones múltiples, de artífices de todo género y condición.

Esto último ha sido motivo de otros comentarios, a las que procuraré atender luego. Lo que ahora me cabe abordar son las emociones despertadas por la presencia inusitada de la teología en este planteamiento artístico-curatorial. Y político. Para esa discusión recurro a la reproducción de uno de los tres (3) escritos que organizan la exposición. Aunque se trata, en realidad, de una sinopsis: los materiales completos se publicarán en el libro con el que se piensa cerrar la muestra. (Pero no la experiencia).

Más información en nuestra web: http://micromuseo.org.pe/rutas/trinidad/index.html


A continuación el texto:

A IMAGEN Y DIFERENCIA *

I

Somos los ÚLTIMOS hombres (y mujeres, y demás). Vivimos la condición TERMINAL de la humanidad. La insensatez tecnológica, la locura ecológica, la demencia ideológica, combinadas todas con la HUBRIS de la ingeniería genética, hacen de la nuestra una de las FINALES generaciones que puedan ser propiamente llamadas homo sapiens sapiens.

La DIGITALIZACIÓN de la cultura es apenas el preámbulo de la digitalización de la naturaleza, de la MATERIA misma. ¿Cuál es el destino, bajo estas condiciones extremas, de aquello esencial que Martin Heidegger llamaba “COSA”, de aquella esencia que Walter Benjamin denominaba “AURA”? La palabra clave para nuestra época crepuscular no es revolución sino MUTACIÓN. Transfiguración, TRANSUSTANCIACIÓN. También en su más radical sentido. Espiritual y POLÍTICO.

Tiempos mutantes, culturas APOCALÍPTICAS. Apocalipsis, sin embargo,significa REVELACIÓN, y en este final de los tiempos todo ha de ser revelado en su esencia de diferencia y CONTRADICCIÓN. En su ambivalencia y otredad autocontenida. En su ALTERIDAD.


II

Padre, Hijo, Espíritu Santo. La Divinidad, segmentada pero íntegra. UNA Y TRINA. El misterio teológico de la Sagrada Trinidad, escribe Juan Pablo II, es “el más profundo: el de la VIDA ÍNTIMA de Dios mismo”. También el de la vida simbólica de una civilización cristiana y una naturaleza humana en trance y AGONÍA. Para así percibirlo resulta preciso entender a la RELIGIÓN no sólo como un simple acto de fe sino además como una portentosa MATRIZ cultural. Y política.

Es precisamente ésta la suma de sentidos que a partir de 2001 viene desarrollando el proyecto A Imagen y Semejanza (luego también AI&S), en sus inicios concebido por Alfredo MÁRQUEZ y Ángel VALDEZ. Bajo esa sugestiva fórmula BÍBLICA, y con cambiantes participaciones (Álex ÁNGELES, Carlos LAMAS, Marcel VELAOCHAGA…), un nutrido grupo de artífices lleva a su culminación programática ciertas PULSIONES (NEO)BARROCAS que desde hace años PERTURBAN la escena artística peruana.

El resultado es una ordenada TEMPESTAD de imágenes eruditas cuyo correlato de sabor popular se da en el desborde tecnotropical donde se entremezclan las propuestas de Christian Bendayán, Harry Chávez, Lu.Cu.Ma. (Luis Cueva Manchego), Piero (Julio Walter Guevara Sepúlveda) o Lewis Saquiray, entre tantos otros. En el horizonte compartido por ambas vertientes, el (neo)barroco adquiere para los tiempos actuales una importancia análoga a la que el POP ACHORADO alcanzó durante los inicios de la década de 1980 con las propuestas del taller E.P.S. HUAYCO y desarrollos asociados. Dos recorridos artísticos que marcan –enmarcan– los preliminares y el epílogo de nuestra GUERRA CIVIL reciente. Tal vez no deba sorprender el que en ambos casos la imaginería determinante sea de índole religiosa. Y TRANSTEMPORAL.

La experiencia de E.P.S. Huayco culmina con la transformación de la efigie contemporánea de SARITA COLONIA en alfombra procesional, en huaca (post)moderna, en colonial VIRGEN DEL CERRO. Veinte años después, el proceso de A Imagen y Semejanza se funda y mantiene en la recuperación TRANSGRESORA de tres iconografías de la Sagrada Trinidad: el despliegue TRIPLICADO de personas iguales (2001-2004); la integración TRIFACIAL de identidades distintas (2004); la TRIPARTICIÓN alegórica en el anciano, en el joven, en la presencia alada (2008-2009).

En cada caso son a su vez tres representaciones las que se ensayan. Tres versiones de tres programas trinitarios que esta exposición reúne bajo la fórmula MÍSTICO-MATEMÁTICA de Tres al cubo. Nueve composiciones finalmente completadas por la triada impresionante de polípticos con que Valdez ahora actualiza y SUBVIERTE la más ORTODOXA y convencional de esas iconografías.

La suave figuración del ESPÍRITU SANTO como paloma cede aquí paso al condor TELÚRICO, al pelícano EUCARÍSTICO, al IMPÁVIDO pavo real de la soberbia. La omnipotente efigie celestial de DIOS PADRE es sustituida por la MALTRECHA humanidad terrena de Stephen HAWKING, cuya fama como físico CUÁNTICO es sólo superada por el drama de la esclerosis progresiva que paraliza y RETUERCE su cuerpo. Y la imagen RESURRECTA del HIJO se modela CADAVÉRICA en la fotografía Associated Press de un latino abandonado como enfermo terminal de SIDA en un hospital de beneficiencia de los Estados Unidos.

A cada costado, el despliegue LACRIMOSO de la madre de Jesús y de la Magdalena (María VIRGEN, María RAMERA) bajo la forma de una sufrida DOLIENTE del genocidio de Rwanda y una SOBREVIVIENTE milagrosa del terremoto en Pakistán. Distribuidos entre los distintos paneles, quince símbolos de la PASIÓN en clave señalética. Y en clave realista la VERÓNICA, la Corona de Espinas. Y en anamorfosis clásica la CALAVERA de Hans HOLBEIN. Por doquier, ÍCONOS prehispánicos, coloniales, contemporáneos. Lemas y emblemas en CÓDIGOS e ideogramas. E imágenes condensadoras de nuestras muchas VIOLENCIAS.


III

Ninguna tan expresiva, sin embargo, como la propia DESCOMPOSICIÓN cromática del políptico original en las dos versiones otras, mimando en términos pictóricos el efecto visual de un NEGATIVO fotográfico y el de una impresión FUERA DE REGISTRO. Esa perturbación, conceptual tanto como retiniana, HIERE la inteligencia del nervio óptico con la encandilante intuición de que es en la TEOLOGÍA donde la praxis cultural habrá de encontrar una de sus respuestas decisivas a nuestros DESANGELADOS tiempos sin Dios.

La teología y la filosofía más grave: el descalce de color en la tercera trinidad es también el fuera de registro de la exposición entera. De la cultura toda. Un comentario simultáneo a BENJAMIN y a HEIDEGGER. A la TRITURACIÓN del aura por la reproducción técnica que tan iluminadora obsesión despertaría en el judío MESIÁNICO. Y al oscurecimiento del mundo que el existencialista nazi vislumbra en la FUGA de los dioses, en el ahuecamiento moderno de la tierra.

Heidegger y Benjamin. El NAZI, el JUDÍO. En su ARTICULACIÓN conflictiva, en su FRICCIÓN conciliadora, se configura el horizonte contemplativo de nuestros tiempos terminales. A imagen y DIFERENCIA.

* Algunas líneas de este texto forman también parte de la ponencia Let Difference Shine, presentada en The Shape of Memory: the Museum and its Collections, la conferencia anual del CIMAM (International Committee of ICOM for Museums and Collections of Modern Art) acogida en noviembre de 2008 por la Asia Society Museum y el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York. La versión castellana (Que la diferencia refulja), se presentó al mes siguiente en Montevideo, durante el Segundo Encuentro de Espacios Culturales Alternativos de Iberoamérica.

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