Micromuseo - Bitácora

domingo, 15 de noviembre de 2009

LA VIOLENCIA Y LO SAGRADO: "LO IMPURO Y LO CONTAMINADO III" EN EL SUPLEMENTO DOMINICAL DE EL COMERCIO



























Hoy, 15 de noviembre, El Dominical del diario limeño El Comercio dedica su carátula y el entero pliego central a la exposición Lo impuro y lo contaminado III, exhibida por Micromuseo en la Trienal de Chile desde el 7 de ocubre y hasta el próximo 29 de este mes. A continuación transcribo los contenidos de este reportaje de Diego Otero, ilustrado por imágenes tanto de varias de las piezas expuestas como de la sede del Museo de Arte Contemporáneo de Santiago generosamente otorgada en su totalidad para este proyecto.


ARTE PERUANO CONTEMPORÁNEO EN CHILE:
ENTRE LA VIOLENCIA Y LO SAGRADO


Lo impuro y lo contaminado III, quizá la más amplia y arriesgada muestra de arte peruano contemporáneo fuera de nuestras fronteras, se exhibe estos días en Santiago, como parte de la Trienal de Chile.

Por: Diego Otero


Desde el mes pasado, Chile celebra el bicentenario de su independencia con la primera edición de una Trienal artística, con la curaduría general de Ticio Escobar, que es un crítico muy importante, actual ministro de Cultura de Paraguay. La Trienal de Chile es un puñado de grandes muestras desplegadas a lo largo de todo el país, y articuladas en torno a dos ejes principales: los límites del arte y lo local. Una de esas muestras, ubicada en un lugar de preferencia —las instalaciones del Museo de Arte Contemporáneo de Santiago—, es “Lo impuro y lo contaminado III. Pulsiones (Neo)Barrocas en la ruta de Micromuseo”, cerca de trescientas piezas que ofrecen un recorrido reflexivo —radical, polémico, muy vital— por los caminos de la producción artística peruana en las últimas décadas.

Desde las propuestas eruditas y cuestionadoras del proyecto “A imagen y semejanza” hasta las estridencias tropicales y lascivas del pintor Lu.Cu.Ma. Desde la sofisticación monumental de un cuadro de Moico Yaker o una instalación de Runcie Tanaka hasta un inquietante helicóptero artesanal hecho con huesos o una escopeta “hechiza” de un rondero ayacuchano muerto por Sendero Luminoso. Para Gustavo Buntinx, cabeza de Micromuseo —suerte de soporte alternativo para la preservación y promoción de arte peruano— y curador de esta muestra, “la sexualidad y la teología exacerban y trastocan las relaciones establecidas entre arte y política, arte y violencia, arte y religión”. Y “Lo impuro y lo contaminado III” da fe de ello.

¿Bajo qué criterio se planteó la notoria ampliación de la muestra en relación con lo que se vio en “Lo impuro y lo contaminado II”, en Valencia, España?
Hay sobre todo una intensificación de los sentidos propuestos. Una radicalización, en las dos acepciones del término: llevar las cosas a sus extremos es también devolverlas a sus raíces. Era necesario este desborde, este exceso, para darle una plenitud nueva a nuestras propuestas de una musealidad mestiza. Una musealidad promiscua donde lo llamado artesanal, lo supuestamente artístico, lo (semi)industrial o incluso lo documental coexisten sin jerarquías. También lo prehispánico y lo moderno, lo colonial y lo contemporáneo, en asociaciones ilícitas, insólitas, pero no ajenas a las que ofrece nuestra vivencia permanente de simultaneidades aparentemente inconexas.

Tú defines la producción que se articula en torno a “Lo impuro y lo contaminado” como “pulsiones (neo)barrocas”. ¿Por qué crees que esta “sensibilidad (neo)barroca” predomina en las manifestaciones culturales del Perú actual?
El nuestro es un horror al vacío dejado por los desastres de la guerra y de la dictadura que marcaron las dos traumáticas décadas iniciadas con el principio de la violencia en 1980. De ese abismo surgimos obligados a confrontar y asumir nuestras tantas contradicciones, aprendiendo a ya no reprimir sino productivizar la diferencia. Vivir feliz todas las patrias, como quería Arguedas, implica la integración de lo distinto, incluso la coexistencia de lo irreconciliable. En esa tarea sensible mucho ha ayudado la matriz barroca de una cultura nuestra marcada por la continuidad tanto como por las rupturas. De allí mi insistencia en colocar entre paréntesis el prefijo característico en el uso globalizado del término (neo)barroco.

Sueles hablar de “cultura material” en oposición a “producción artística”, planteando así la idea de una desjerarquización. Pero por otro lado dices que el motivo de fondo no es “reprimir sino productivizar las diferencias”. ¿Podrías explicar esa aparente contradicción?
En ciertas situaciones actuales el modo de exacerbar la diferencia es colapsándola. Por eso planteamos que la propia denominación “Museo de Arte Contemporáneo” es una contradicción en términos: para ser genuinamente contemporáneo, el museo tiene que renunciar a cualquier vocación exclusiva por lo artístico. Micromuseo no es un museo de arte sino de cultura material. En nuestras propuestas el arte es una porción inevitable pero desjerarquizada de un conglomerado fáctico y simbólico más complejo que confronta y subvierte y trastorna esta categoría tan mistificada. Es lo que denominamos estrategias friccionarias.

Micromuseo propone fricciones creativas entre lo que tú llamas la “pequeña burguesía ilustrada” y lo “popular emergente”. Cómo es la dinámica de esas fricciones, ¿son realmente horizontales o reproducen las fisuras que hay en otras esferas de la sociedad?

Como en las relaciones sexuales, no hay horizontalidad perdurable en las relaciones culturales. Es el intercambio de papeles y de posiciones el que energiza el intercambio de fluidos. Eso y la fantasía. Sin duda hay una inercia de fisuras y jerarquías en cualquier gesto que pretenda repararlas o subvertirlas, pero también una productividad distinta, un despertar erótico también en el ámbito de la cultura y de lo social. Quisiera pensar que, más allá de las inevitables contradicciones, de los fracasos incluso, de todo esto surgirá no solo un sujeto nuevo sino también una nueva subjetividad. La belleza nueva.

Derroche lascivo

Interrogado acerca de la incidencia que están teniendo en los últimos años las manifestaciones artísticas amazónicas, Buntinx dice: “El nuevo fulgor selvático deriva (entre tantas otras razones) de la conjunción de emergencias. En los dos sentidos del término: crisis y erupción. Hay una necesidad histórica y cultural de incorporar también “el cuerpo de la Amazonía” a nuestro gran mestizaje final. El tema, sin embargo, es la relación de todo ello con las vertientes de sofisticada erudición teológica resumidas en Lima por proyectos como el de A Imagen y Semejanza. Contra ciertas apariencias, Micromuseo percibe en estos desarrollos paralelos los opuestos complementarios de una misma sensibilidad de época, una sensibilidad (neo)barroca de importancia análoga para nuestros tiempos a la que el pop achorado alcanzó durante los inicios de la década de 1980 con las propuestas del taller E.P.S. Huayco y desarrollos asociados. Es interesante el que esos dos recorridos artísticos —el pop achorado, el (neo)barroco— marcan y enmarcan los preliminares y el epílogo de nuestra reciente guerra interna. Tal vez no deba sorprender el que en ambos casos la imaginería determinante sea religiosa. Incluso en los derroches lascivos que suelen recorrer lo tecnotropicalandino: nuestro arte más lúbrico suele ser también el más místico. El más espiritual y político. A su sesgada manera”.

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viernes, 8 de mayo de 2009

BARROCO FRÍO: MICROMUSEO CURA EXPOSICIÓN DE PABLO PATRUCCO EN LA GALERÍA ENLACE



Este viernes 8 de mayo, a las 7:30 p.m., se inaugura en la galería Enlace Arte Contemporáneo la exposición Barroco frío, del reconocido artífice Pablo Patrucco Núñez (Lima, 1975). Una propuesta a la que Micromuseo acompaña curatorialmente como desarrollo natural de sus continuas indagaciones sobre el barroco contemporáneo en el Perú. Un (neo)barroco peculiar cuya suma de vertientes sugiere una marca histórica para el arte de las últimas décadas en nuestro país.

Tal como recientemente hemos argumentado desde la curaduría de Tres al cubo, la vocación barroca en exhuberancias de inspiración popular (Christian Bendayán, et al.) y eruditas (todo el proyecto A Imagen y Semejanza), adquiere para los tiempos actuales una importancia análoga a la que el pop achorado alcanzó durante los inicios de la década de 1980 con las búsquedas del taller E.P.S. Huayco y desarrollos asociados. Dos recorridos artísticos que marcan –enmarcan– los preliminares y el epílogo de nuestras violencias recientes.

A este horizonte de época se le suma ahora la culminación y madurez de las elaboraciones personales de Patrucco, con matices y particularidades que permiten distinguirlo bajo el paradójico calificativo inscrito en el propio título de la exposición. Una categoría que se desarrolla y explica en el ensayo curatorial de Gustavo Buntinx reproducido en el catálogo de la muestra y en nuestra página web. Las formas actuales del fetichismo de la mercancía se ven allí abordadas desde una reflexión sobre la puesta-en-abismo icónica puesta sutilmente en escena por el complejo proyecto pictórico con que “Patrucco opone al calentamiento global de las imágenes el barroco frío de su contemplación autocontemplada”.

La exposición permanecerá abierta hasta el 25 de junio y el ingreso es libre.

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domingo, 8 de febrero de 2009

TRES AL CUBO: OPINIONES DE DIEGO OTERO Y ÉLIDA ROMÁN


Alfredo Márquez y Ángel Valdez. Caja negra. 2001. Acrílico y serigrafía sobre tela. 240 x 240 cm.


En la prensa se multiplican los señalamientos sobre la exposición Tres al cubo: trinidades apócrifas, organizada por Micromuseo ("al fondo hay sitio") y el proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S) en la Galería Germán Kruger Espantoso del Instituto Cultural Peruano Norteamericano del distrito limeño de Miraflores. Hoy domingo 7 de febrero el diario El Comercio publica dos comentarios. Transcribo a continuación el de Diego Otero en el suplemento Dominical, interesado particularmente por la producción más histórica en esta muestra, como el cuadro Caja negra de Alfredo Márquez y Ángel Valdez. Para no recargar este post, difundiré en otro momento la interesante reflexión de Élida Román acogida por la sección Luces.

Para más información e imágenes de Tres al cubo, pueden verse los materiales anteriores en esta misma bitácora y también nuestro sitio web.


APOCALIPSIS Y FIESTA


Tres al cubo. La nueva muestra de A Imagen y Semejanza, el proyecto dirigido por Ángel Valdez, es una sugerente indagación en el concepto de trinidad a través de la historia del Perú y sus constantes transformaciones culturales. La curaduría corre a cargo de Gustavo Buntinx.

Por: Diego Otero

La pieza emblemática del proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S) es también la que marca su génesis y la más perfecta enunciación de sus principios creativos. Caja negra, el díptico de gran formato que firmaron Ángel Valdez y Alfredo Márquez en el año 2000 [2001], es el resultado de una magnífica instrumentalización de la iconografía virreinal —en tanto sistema visual pero también en tanto metáfora: el barroco colonial es un arte mestizo, empleado originalmente como herramienta de adoctrinamiento religioso— para retratar al Perú contemporáneo en toda su complejidad, su drama y su voluptuosidad.

En Caja negra se entrelazan imágenes y símbolos de un sinfín de procedencias y categorías: cultura popular y cultura erudita, testimonio, documento, cita histórica, denuncia, provocación, etcétera. Y todo a través de una estrategia visual que actualiza dramáticamente sus referencias. A propósito, el propio Ángel Valdez ha dicho: “la obra neobarroca tiene la capacidad de estar aquí y ahora, pero ese momento actual congrega a todos los tiempos y todos los espacios”. Todos los tiempos y todos los espacios que, también dramáticamente, conviven en el Perú de hoy. (Esa “comunidad inimaginada donde ningún presente cancela todos los pasados”, de la que habla Gustavo Buntinx en el texto curatorial). De ahí el impacto y la pertinencia de la pieza. De ahí su potencia.

La estructura de Caja negra está sostenida en una típica trinidad de la pintura barroca religiosa, solo que “disfrazada” por Valdez y Márquez para que las tres figuras parezcan terroristas, o jueces sin rostro, o simplemente verdugos. La trinidad es una de las formas habituales de representación en la retórica barroca. Una forma que ha sido explorada en sus múltiples sentidos y en sus diversas mutaciones contemporáneas en la muestra Tres al cubo, que es una especie de colectiva histórica —en sentido literal— cuyo objetivo es hilvanar las intuiciones creativas de un artista como Ángel Valdez.

Concebida como ensayo visual, la muestra recoge una interesante variedad de representaciones de trinidades creadas en territorio peruano; antes, durante y después de la conquista. Representaciones que dialogan con la tesis de Buntinx, que no tiene reparos en advertirnos desde el comienzo: estamos por ver una muestra que habla del apocalipsis. Buntinx, siguiendo la línea habitual de su discurso, establece un eje que va de la Sarita Colonia de Huayco a este trabajo de AI&S. Un eje que es la religión, sobre todo en lo que ésta tiene de insuperable manifestación de la cultura popular.

Pero ahí donde la Sarita celebraba el “milagro” de la migración, la triada de polípticos concebidas por Valdez, que surgen a la diestra del público en la galería, habla de una humanidad que agoniza, y que lo hace entre la brillantez intelectual y la incapacidad física del físico cuántico Stephen Hawking, ubicado en la figura del padre; o entre la marginalidad icónica y el drama de un latino enfermo de sida en un hospital público de Estados Unidos, ubicado en la figura del hijo, o, menos afortunadamente, en el cóndor telúrico que ocupa el lugar del Espíritu Santo.

Entre la horrorosa vacuidad de un mundo sin fe y la maquinaria autodestructiva de la sociedad de consumo, el neobarroco de Tres al cubo se propone como una denuncia crispada y pasional y, a la vez, como algo parecido al comentario irónico, extrañamente sereno y triste, de un desahuciado.


Ángel Valdez. Caldo de cultivo. 2004. Acrílico y serigrafía sobre tela. 200 x 200 cm.

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domingo, 1 de febrero de 2009

A IMAGEN Y DIFERENCIA (arte y teología)

(Todas las imágenes son detalles de la serie Vida / Pasión & Muerte , pintada por Ángel Valdez entre 2008 y 2009).


Un interesante número de personas me ha sugerido inquietudes espirituales respecto a la exposición Tres al cubo: trinidades apócrifas, inaugurada el pasado martes 27 de febrero en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano del distrito limeño de Miraflores. Una muestra surgida de la alianza y lucha de Micromuseo con el proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S), donde la presencia protagónica de Ángel Valdez no inhibe la incorporación de obras y colaboraciones múltiples, de artífices de todo género y condición.

Esto último ha sido motivo de otros comentarios, a las que procuraré atender luego. Lo que ahora me cabe abordar son las emociones despertadas por la presencia inusitada de la teología en este planteamiento artístico-curatorial. Y político. Para esa discusión recurro a la reproducción de uno de los tres (3) escritos que organizan la exposición. Aunque se trata, en realidad, de una sinopsis: los materiales completos se publicarán en el libro con el que se piensa cerrar la muestra. (Pero no la experiencia).

Más información en nuestra web: http://micromuseo.org.pe/rutas/trinidad/index.html


A continuación el texto:

A IMAGEN Y DIFERENCIA *

I

Somos los ÚLTIMOS hombres (y mujeres, y demás). Vivimos la condición TERMINAL de la humanidad. La insensatez tecnológica, la locura ecológica, la demencia ideológica, combinadas todas con la HUBRIS de la ingeniería genética, hacen de la nuestra una de las FINALES generaciones que puedan ser propiamente llamadas homo sapiens sapiens.

La DIGITALIZACIÓN de la cultura es apenas el preámbulo de la digitalización de la naturaleza, de la MATERIA misma. ¿Cuál es el destino, bajo estas condiciones extremas, de aquello esencial que Martin Heidegger llamaba “COSA”, de aquella esencia que Walter Benjamin denominaba “AURA”? La palabra clave para nuestra época crepuscular no es revolución sino MUTACIÓN. Transfiguración, TRANSUSTANCIACIÓN. También en su más radical sentido. Espiritual y POLÍTICO.

Tiempos mutantes, culturas APOCALÍPTICAS. Apocalipsis, sin embargo,significa REVELACIÓN, y en este final de los tiempos todo ha de ser revelado en su esencia de diferencia y CONTRADICCIÓN. En su ambivalencia y otredad autocontenida. En su ALTERIDAD.


II

Padre, Hijo, Espíritu Santo. La Divinidad, segmentada pero íntegra. UNA Y TRINA. El misterio teológico de la Sagrada Trinidad, escribe Juan Pablo II, es “el más profundo: el de la VIDA ÍNTIMA de Dios mismo”. También el de la vida simbólica de una civilización cristiana y una naturaleza humana en trance y AGONÍA. Para así percibirlo resulta preciso entender a la RELIGIÓN no sólo como un simple acto de fe sino además como una portentosa MATRIZ cultural. Y política.

Es precisamente ésta la suma de sentidos que a partir de 2001 viene desarrollando el proyecto A Imagen y Semejanza (luego también AI&S), en sus inicios concebido por Alfredo MÁRQUEZ y Ángel VALDEZ. Bajo esa sugestiva fórmula BÍBLICA, y con cambiantes participaciones (Álex ÁNGELES, Carlos LAMAS, Marcel VELAOCHAGA…), un nutrido grupo de artífices lleva a su culminación programática ciertas PULSIONES (NEO)BARROCAS que desde hace años PERTURBAN la escena artística peruana.

El resultado es una ordenada TEMPESTAD de imágenes eruditas cuyo correlato de sabor popular se da en el desborde tecnotropical donde se entremezclan las propuestas de Christian Bendayán, Harry Chávez, Lu.Cu.Ma. (Luis Cueva Manchego), Piero (Julio Walter Guevara Sepúlveda) o Lewis Saquiray, entre tantos otros. En el horizonte compartido por ambas vertientes, el (neo)barroco adquiere para los tiempos actuales una importancia análoga a la que el POP ACHORADO alcanzó durante los inicios de la década de 1980 con las propuestas del taller E.P.S. HUAYCO y desarrollos asociados. Dos recorridos artísticos que marcan –enmarcan– los preliminares y el epílogo de nuestra GUERRA CIVIL reciente. Tal vez no deba sorprender el que en ambos casos la imaginería determinante sea de índole religiosa. Y TRANSTEMPORAL.

La experiencia de E.P.S. Huayco culmina con la transformación de la efigie contemporánea de SARITA COLONIA en alfombra procesional, en huaca (post)moderna, en colonial VIRGEN DEL CERRO. Veinte años después, el proceso de A Imagen y Semejanza se funda y mantiene en la recuperación TRANSGRESORA de tres iconografías de la Sagrada Trinidad: el despliegue TRIPLICADO de personas iguales (2001-2004); la integración TRIFACIAL de identidades distintas (2004); la TRIPARTICIÓN alegórica en el anciano, en el joven, en la presencia alada (2008-2009).

En cada caso son a su vez tres representaciones las que se ensayan. Tres versiones de tres programas trinitarios que esta exposición reúne bajo la fórmula MÍSTICO-MATEMÁTICA de Tres al cubo. Nueve composiciones finalmente completadas por la triada impresionante de polípticos con que Valdez ahora actualiza y SUBVIERTE la más ORTODOXA y convencional de esas iconografías.

La suave figuración del ESPÍRITU SANTO como paloma cede aquí paso al condor TELÚRICO, al pelícano EUCARÍSTICO, al IMPÁVIDO pavo real de la soberbia. La omnipotente efigie celestial de DIOS PADRE es sustituida por la MALTRECHA humanidad terrena de Stephen HAWKING, cuya fama como físico CUÁNTICO es sólo superada por el drama de la esclerosis progresiva que paraliza y RETUERCE su cuerpo. Y la imagen RESURRECTA del HIJO se modela CADAVÉRICA en la fotografía Associated Press de un latino abandonado como enfermo terminal de SIDA en un hospital de beneficiencia de los Estados Unidos.

A cada costado, el despliegue LACRIMOSO de la madre de Jesús y de la Magdalena (María VIRGEN, María RAMERA) bajo la forma de una sufrida DOLIENTE del genocidio de Rwanda y una SOBREVIVIENTE milagrosa del terremoto en Pakistán. Distribuidos entre los distintos paneles, quince símbolos de la PASIÓN en clave señalética. Y en clave realista la VERÓNICA, la Corona de Espinas. Y en anamorfosis clásica la CALAVERA de Hans HOLBEIN. Por doquier, ÍCONOS prehispánicos, coloniales, contemporáneos. Lemas y emblemas en CÓDIGOS e ideogramas. E imágenes condensadoras de nuestras muchas VIOLENCIAS.


III

Ninguna tan expresiva, sin embargo, como la propia DESCOMPOSICIÓN cromática del políptico original en las dos versiones otras, mimando en términos pictóricos el efecto visual de un NEGATIVO fotográfico y el de una impresión FUERA DE REGISTRO. Esa perturbación, conceptual tanto como retiniana, HIERE la inteligencia del nervio óptico con la encandilante intuición de que es en la TEOLOGÍA donde la praxis cultural habrá de encontrar una de sus respuestas decisivas a nuestros DESANGELADOS tiempos sin Dios.

La teología y la filosofía más grave: el descalce de color en la tercera trinidad es también el fuera de registro de la exposición entera. De la cultura toda. Un comentario simultáneo a BENJAMIN y a HEIDEGGER. A la TRITURACIÓN del aura por la reproducción técnica que tan iluminadora obsesión despertaría en el judío MESIÁNICO. Y al oscurecimiento del mundo que el existencialista nazi vislumbra en la FUGA de los dioses, en el ahuecamiento moderno de la tierra.

Heidegger y Benjamin. El NAZI, el JUDÍO. En su ARTICULACIÓN conflictiva, en su FRICCIÓN conciliadora, se configura el horizonte contemplativo de nuestros tiempos terminales. A imagen y DIFERENCIA.

* Algunas líneas de este texto forman también parte de la ponencia Let Difference Shine, presentada en The Shape of Memory: the Museum and its Collections, la conferencia anual del CIMAM (International Committee of ICOM for Museums and Collections of Modern Art) acogida en noviembre de 2008 por la Asia Society Museum y el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York. La versión castellana (Que la diferencia refulja), se presentó al mes siguiente en Montevideo, durante el Segundo Encuentro de Espacios Culturales Alternativos de Iberoamérica.

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