Micromuseo - Bitácora

domingo, 12 de junio de 2011

EL CRISTO DE LA DISCORDIA I: No a la violentación del Morro Solar


Transcribo con urgencia el manifiesto de alarma y resistencia cívica lanzado por el arquitecto Augusto Ortiz de Zevallos ante el inminente agravio contra el histórico Morro Solar de Chorrillos, en Lima. Un despropósito penosamente propiciado por el saliente presidente de la república, Alan García Pérez, al imponer la erección de un Cristo de proporciones y características hiperbólicas –treinta y siete (37) metros de altura y luces con más de veinte (20) colores diferentes– sobre uno de los espacios más distintivos de nuestro paisaje y de nuestra historia (allí se libraron algunas de las batallas finales por Lima durante la Guerra del Pacífico).

Prescindo de comentarios mayores, dada mi concordancia plena con este elocuente comunicado, pero me permito tres señalamientos puntuales:

1. Destacar que nada en esta discusión tiene que ver con la fe religiosa. De hecho, la Iglesia debería ser una de las opositoras principales a esta iniciativa que manipula y malversa tan groseramente los símbolos cristianos.

2. Insistir en que sea la autoridad la primera en cumplir la ley, sometiendo a consulta técnica y concurso general cualquier intervención en el espacio público. No hay derecho local o internacional o cósmico que autorice un ejercicio tan arbitrario y despótico del poder por parte de funcionario alguno, y en particular durante la agonía final de su régimen. No creemos estar bajo una dictadura fascista o comunista (¿cuál es la diferencia?). Devolvamos la ciudad a la ciudadanía.

3. Precisar que el modelo verdadero para el monumento megalómano de Alan no está en Río de Janeiro sino mucho más cerca, en Chosica, donde un alcalde inenarrable ha terminado de destruir con estructuras esperpénticas lo que antes fuera uno de los espacios urbanos más armoniosos y gratos del país. Me refiero, en este caso específico, al "Cristo de Corcovado" que Luis Bueno –acaso el burgomaestre más enjuiciado del Perú– perpetró inconsultamente para arruinar una de las vistas emblemáticas de los antes espléndidos cerros de esa ciudad. Podrá causar extrañeza la cortedad de miras del presidente García, pero en realidad nada sorprende ya después de su extravagante alianza con otro muy cuestionado alcalde, Carlos Burgos de San Juan de Lurigancho, para el desmembramiento absurdo de Lima Metropolitana.

Impresionante la persistencia con que en el Perú agravamos nuestras proverbiales carencias sometiéndones a mandatarios aún más carenciados (aunque excepciones hay).

En el país de los tuertos, el ciego es rey.


CONTRA LA VIOLENTACIÓN DEL PAISAJE DE LIMA

Arq. Augusto Ortiz de Zevallos

No hay ni razón ni derecho para que Lima sea violentada en su paisaje mas distintivo, el litoral y la bahía, con esta implantación de una gigantesca estatua que además de empequeñecer el histórico Morro Solar y alterar nuestro espacio urbano y natural es una parodia tardía de otra, el Cristo del Corcovado de Rio de Janeiro, cuyo simbolismo y correspondencia con su paisaje son otros y ajenos.

Lima es Lima. Una ciudad anterior y diferente de otras. Su paisaje, su geografia y su hechura urbana no son ni deben ser copias ni calcos ni ecos de otras. Y menos sin sentido de tiempo de significado y de lugar. Este anacronismo monumentalista y retórico, cuyo primer antecedente hace dos milenios fue el Coloso de Rodas, fue retomado en el siglo XIX en operaciones de prestigio nacional de tono imperial conmemorativo y grandilocuente como en los casos celebratorios de la Estatua de la Libertad, torres seguidoras de la Eiffel y faros u obeliscos. Modas que llegaron con su monumentalismo hasta los años 40 y siempre como distintivo de poderes e ideologias autoritarios. Franco, Stalin, Mussolini y por cierto Hitler, además de Mao y la Europa del Este de Ceaucescu o muchos regímenes militares, han entendido el espacio publico como uno subordinado para dar mensajes y no para vivir la ciudad como una experiencia creativa viva y plural. Por eso hace medio siglo o más que en las ciudades y mentalidades modernas estos gestos y presencias fetichistas no se hacen más. Y en todas ellas cualquier iniciativa de esta naturaleza sería materia de información, debate y consulta, además de la obvia exigencia intelectual para cualquier diseño que pretenda corresponder en tiempo y lugar a su encargo de tener pertinencia en sus referentes al país y la ciudad.

Y esta imposición violenta también la naturaleza laica de nuestra ciudad y nuestro país. El propio Haya de la Torre objetó y esclareció en su momento los gestos de similar grandilocuencia que quiso implantar un régimen autoritario.

Esto es un despropósito sin sentido ni validez. Ni estética ni histórica ni simbólica. Es un gesto desmesurado y autoritario que invade una vez más el fuero municipal y devalúa la ciudadanía de los limeños al imponerles por sorpresa y con una politica de hechos consumados lo que la ciudad ni conoce ni necesita ni aprueba.

Los ciudadanos de Lima exigimos detener este abuso.

No a la estatua del Morro.

El "Cristo de Corcovado" del arruinado distrito de Chosica.
Patético modelo de la megalomanía monumental
que el agónico régimen de García
pretende imponer al histórico Morro Solar de Chorrillos.

Etiquetas: , , , ,

sábado, 13 de diciembre de 2008

DE LA LIBERACIÓN SEXUAL A LA LIBERTAD POLÍTICA. EL MUSEO TRAVESTI DEL PERU Y LA LUCHA ANTIREPRESIVA DE LOS BLOGGERS CUBANOS



Casi en simultáneo nos llegan las felices noticias de los renovados despliegues del Museo Travesti del Perú en Cuba y las preocupantes nuevas medidas represivas contra la libertad expresiva de los bloggers en esa isla. Un cruce que me lleva a evocar la pertinencia de los cuestionamientos hace poco publicados por Yoani Sánchez en su valiente bitácora Generación Y, donde transcribe el intercambio público que hace poco sostuvo en La Habana con Mariela Castro, hija del presidente interino Raúl Castro, funcionaria del régimen y activista por los derechos de los homosexuales. El tema ardiente es cómo articular la ciudadanía sexual a la ciudadanía total en una sociedad dominada por el pensamiento único que pretende controlar hasta los espacios de la ciberesfera, donde se prohibe incluso adquirir dominios propios o conectarse desde los hogares. La propia Sánchez fue impedida de viajar a España para recibir el premio Ortega y Gasset que le había sido otorgado por su labor de periodismo digital. Y hace apenas un par de días agentes de Seguridad del Estado frustraron un encuentro de bloggers cubanos.

Al inicio de esta nota colgamos el reciente video en que Sánchez denuncia esas medidas represivas. Y bajo estas líneas reproduzco el mensaje y las imágenes remitidos por nuestro compañero de ruta Giuseppe Campuzano, quien culmina con esta manifestación su periodo de residencia en el Proyecto Batiscafo, donde comparte residencia con el también peruano Lalo Quiroz y los cubanos Diana Fonseca y Wálter Velázquez. Micromuseo apoya desde sus orígenes al Museo Travesti del Perú, y en homenaje a sus propuestas hace poco realizó una exposición y publicación especiales bajo el título de Alteridades.



Mi viaje a Cuba. Treinta y cinco días buscando al travesti, un viaje en sí mismo. Ismo artístico, memoria de la resistencia, de las estrategias para ser siempre otra. Simulación.
El encuentro con la hipertelia caribeña, con la gestualidad cubana de hombres y mujeres como conceptos que se rompen. Ser, tener y parecer.

Límites. Insularidad-barroco. Signo efímero que permanece. El Muro: zona liberada-fin literal.
La santería con sus dioses de caminos hermafroditas —Oddúa, Obbatalá, Olokun. Changó Oyá: la virilidad también vestida de mujer—, patakís donde el disfraz es tanto origen como subsistencia.

Barroco —Severo Sarduy, José Lezama Lima— como filosofía. Soporte y veladura en Eduardo Hernández y Alexis Álvarez como medio y finalidad simultáneos: la pilosidad del material y sus afeites. De los estudiantes de derecho de la Universidad de La Habana a El Público: el travestismo como método teatral. De las transformistas de la década de 1950 a El Mejunje en Santa Clara. Y al otro lado del espejo —dirían Lewis Carroll y Abel Sierra—, la gestualidad inasible.

La ciudad, sus mutaciones y síntesis como capas de maquillaje. Corte transversal: colonia española, afrancesamiento, invasión estadounidense, revolución, turismo.
Palabras que somatizan el cuerpo. Cuerpos y palabras que se resignifican y con ellos la historia. Ya Lacan, y más bellamente Sarduy habían enunciado que detrás del significado no hay nada. Del cuerpo individual al cuerpo social. Mi cuerpo, nuestros cuerpos, como revolución.

Giuseppe Campuzano

Etiquetas: , , , , , , ,